
Uno de los misterios de la naturaleza humana es por qué la gente no come más berenjenas. O, para ser más precisos, por qué la berenjena tiene la fama inmerecida de ser difícil de preparar. En esta casa, no hay semana que no compremos unas cuantas berenjenas. A veces encuentran su destino en un pastel, a veces se hacen a la parrilla, a veces las simplemente las ponemos al fuego hasta que se quemen, las pelamos y usamos su carne para algún tipo de hummus o baba ganoush o un dip cualquiera. Jamás las hacemos fritas porque absorben aceite como esponjas, pero casi cualquier otra forma de preparación vale. Esta vez las preparé al vapor. De esa manera… Leer Más…























