
Oiga, don Lucho, ¿todos los día chancho? ¿Por qué no? La verdad es que compré chancho como para dos veces, y en lugar de meter una porción en la congeladora, preferí dejarla sólo en la refrigeradora para el día siguiente. Pero esta vez lo hice distinto, en sartén y horno. Y ya que estaba haciendo horno, aproveché para ver cómo se portaban unas tikapapas de la variedad chakro que tenía en casa.
El chancho no tiene pierde, pero las papas resultaron mucho mejores de lo que me esperaba. Hervidas son buenas, salteadas muy buenas. Al horno le ganan por varios cuerpos a las huayro, las chanchán y por supuesto a las yukon gold y francamente a cualquier otra papa que conozca. Doy gracias a los cielos que me dejan vivir en el paraíso de las papas, al que sólo llegan aquellos elegidos que deciden abandonar la creencia de que todas las papas son iguales.
El chancho
A diferencia de la carne de vaca, no es bueno comer cerdo a medio cocinar. Uno nunca sabe. Podría estar escondido por allí un cisticerco artero dispuesto a fagocitarse sus neuronas. El problema es que si uno quiere su chancho bien doradito, le tiene que poner harto fuego a la sartén y si se pasa se le carboniza y/o no se llega a cocinar bien en el centro.
Solución: cocinarlo en dos tiempos. Dorarlo en la sartén y luego meterlo al horno para que termine de cocinarse en paz y en fuego relativamente lento, sin arrebatos. ¿Complicado? En absoluto, si uno tiene sartén con mango de metal que soporte el horno. Sartén con mango de plástico no sirve. Generalmente no sirve para nada. El único punto de riesgo es que tiene que acordarse que al sacarla del horno la sartén estará ardiendo y si la toca o peor si la agarra para moverla con las manos desnudas se ganará una feroz quemadura. Cocine con cuidado, tenga un buen agarrador, y lo hará sinproblemas.
Las papas
Bien lavaditas, las corté en cuartos o sextos según el tamaño. Las puse en una fuente de horno, les eché aceite de oliva extravirgen, sal gruesa y un montón de tomillo, Hojitas solas y ramitas entera. Revolví, y al horno de 180º C (350ºF). En veinte minutos estaban casi listas. En media hora estaban perfectas. El tiempo puede variar según su horno y las papas, pero probando, probando todo queda en su punto.
Más fácil, querida amiga, no canta un gallo.
El resultado fue sencillamente extraordinario. Esas papas nacieron para el aceite de oliva, el horno y la sal. El chanchito estaba bien, pero hoy, varios días después las papas son las que siguen poniendo en acción mis glándulas salivales. Lo bueno es que esta noche vienen amigos a comer a casa, y tengo otra bolsa de tikapapa. Tengo aceite. Tengo sal. Tengo tomillo. Seré feliz.














Papitas nativas con romero y aceite de olivo.
Para que mas!!!
las disfrutamos tanto
gracias por el dato
helen
Provecho!