Posteado por: Don Lucho | 08/03/2008

Pescado full vapor

pescado al vapor

Pescado a vapor, papas al vapor, espárragos al vapor. Todo en veinte minutos.

Por supuesto, cocinar no es una competencia de velocidad, pero es bueno saber que si uno tiene los ingredientes y los implementos adecuados, se puede comer bueno, bonito y barato en menos tiempo del que toma escribir una receta.

Así fue hoy. Tenía pescado congelado, espárragos, tomatitos cherry y un saldo de papas nativas.

Y sobre todo tenía mi olla vaporera. Es una olla alta con dos depósitos llenos de perforaciones. El más grande teóricamente es para hacer fideos. Uno lo levanta y los fideos escurren en la misma olla. Pero sólo lo usé una vez con este fin: para que funcione hay que poner tal cantidad de agua a hervir que puedo dormirme de aburrimiento. El otro depósito va encima del primero, y teóricamente es el que se usa para cocinar al vapor. Hoy usé los dos.

Lo primero fue alinear mis elementos:

  • Quebré cada uno de los espárragos para separar la parte comestible del bagazo
  • Corté en dos mis tomaticos cherry para que soltaran todos sus sabores
  • Corté las papas en rebanadas de medio centímetro
  • Separé dos grandes atados de perejil con todo y troncos
  • Me cercioré de tener la sal a mano
  • Saqué el pescado del congelador y de sus bolsas herméticas. Hoy otra vez fue trucha, y la razón es muy simple: en el paquete hay doce filetes y en casa somos dos. Ergo, trucha una o dos veces por semana hasta que se acabe.
  • Puse en el fuego la olla con un fondo de agua y el primer depósito perforado

Con todo listo, empecé a prepararlo

  • Corté dos pedazos de papel aluminio, donde cupiera holgadamente el pescado. En cada uno de ellos puse el pescado, lo sazoné con sal, lo cubrí con tomates (que no sazoné) y tapé todo con perejil.
  • Cerré herméticamente los paquetes y los puse al vapor
  • Coloqué la vaporera superior y la llené con los espárragos
  • En cuanto estuvieron de un saludable verde brillante, probé para certificar que estuvieran cocidos pero no mustios, blandengues o guangos, como usted diga, sino saludablemente crocantes. La prueba me costó un par de espárragos, y cuando los saqué los deposité inmediatamente en un bowl con hielo y agua para interrumpir violentamente su cocción.
  • Mientras tanto puse las papas en la vaporera
  • Escurrí rápidamente los espárragos, y los dejé sazonando con sal y aceite extra virgen
  • Cuando las papas estuvieron listas, previa probadita, las coloqué directamente en el plato y las sazoné sólo con sal gruesa.
  • Saqué los paquetitos de trucha de la olla, los abrí con cuidado, eliminé los perejiles que ya habían dejado su sabor, pero estaban muy feos de ver, y llevé al plato el pescado y los tomates, que sazoné levemente con sal fina. Si los hubiera salado antes de entrar al vapor se habrían deshecho. Yo los quería bonitos y enteros

Por último puse los espárragos en el plato, sobre el pescado.

Al vapor, los sabores naturales de cada ingrediente ganan una fuerza impresionante. No se disuelven en agua, no los quema el aceite, nadie los mueve ni agita. Son como son. Todo sabe a sí mismo. Y así fue en este almuerzo.

Receta para diabéticosSi no fuera por las papas, ésta sería su receta perfecta. Pero usted tiene una voluntad de hierro y es capaz de servirse sólo una papita o dos, así que sigo recomendándosela. Hay papas y papas. Desgraciadamente no tenemos información que nos diga cuáles de las nuestras tienen más o menos índice glicémico. Lo que sí sabemos es que hay variedades de papa que se convierten en glucosa más rápidamente que la propia azúcar, así que más vale ser un poquito antipatriota y dejarlas pasar.


Respuestas

  1. Don Lucho, espero ver los resultados de tu versión del tabule en su sorprendente blog. Ya tengo algunos platos favoritos, así que cuando prepare mis versiones, serán los primeros en enterarse.
    Pensaba en lo que me contabas de la soya transgénica. Lamentablemente en Chile no existe ningún tipo de regulación al respecto, lo que significa que poco y nada sabemos de la procedencia de nuestros alimentos. Somos una sociedad con una pobre cultura alimenticia, pero día a día estamos luchando para cambiar esto y fomentar la agricultura orgánica. Saludos desde Latinoamérica,
    Macarena


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