
Esto no es una receta. Es una invocación. En serio.
Una invocación a no dejar pasar la fruta, a aprovechar la bondad de las estaciones. No hay procedimiento culinario que consiga desarrollar el dulce sutil y complejo de las uvas de fin de estación, dejadas dorar bajo el sol, para que maduren hasta la perfección. No hay manera de hacer un postre tan albo, tan cremoso, de sabor tan privado e intransferible como el que regalan las chirimoyas que ya empiezan a aparecer, cada año mejores. No hay manera de sazonar ni colorear las variedades de mango que con un poco de cuidado se puede encontrar en muchos mercados. Desde el mango Kent madurado en planta, de lujoso dulzor anaranjado hasta el sabor agreste del mango Kafro, ambos sonriendo en esta foto.
¿Te gusta comer rico? Claro que sí. Caso contrario no estarías leyendo estas líneas.
No te olvides de las frutas, querida amiga, amigo lector. Aprende a escogerlas. Castiga con tu ausencia a los fruteros perversos que dan ácido por dulce, podrido por maduro. Premia a los fruteros que cada madrugada eligen para tí la mejor fruta de los mercados mayoristas. Evita, en general, la mediocridad frutal de los supermercados. La fruta de la estación te compensará con postres más sofisticados, sabores más redondos y texturas más deslumbrantes que los que pueden hacer tus propias manos.
Y encima, más sanos.
Come. Fruta.














Un post precioso :)
Si tuviera que escoger sólo un tipo de comida, sin duda elegiría la fruta; no me gusta, me apasiona. No puedo pasar un día sin tomar como mínimo un par de raciones. Es perfecta para empezar el día con el desayuno, para recargarse a media mañana, para acompañar los platos en la comida, de postre, merienda, para picar… hay tantas variedades y tantísimas posibilidades para disfrutar de la fruta que es casi un crimen no hacerlo. Y encima sanísima!
Por eso me ha encantado vuestra invocación a la fruta. Y la suscribo: a comer fruta!!
Un abrazo ;)
Por: Akane el 24/03/2008
a las 10:05 am