
Una de mis debilidades es el choucrout, o sauerkraut, esa col fermentada que los franceses y los alemanes comen rodeada de salchichas por todas partes. Mi problema es que no la se hacer, y las recetas exigen una paciencia que no tengo. Mi comida la quiero ahora. No dentro de cuatro o siete días.
El sábado encontré en el mercado ecológico cuatro coles moradas pequeñitas, fresquísimas, y me las traje a casa. Hoy saqué el libro más dedeado y gastado de la biblioteca, How to Cook Everything, de Mark Bittman, seguro de que encontraría un sucedáneo del choucrout, rápido y fácil de hacer. Lo encontré en un segundo. Lo preparé en 45 minutos, de comienzo a fin. La receta era con jalea de durazno, pero ese es un ingrediente demasiado exótico y lo reemplacé por jalea de maracuyá, que nunca falta en casa.
La receta recomendaba vino o caldo. No iba a abrir una botella, y tampoco tengo la previsión de guardar caldo, pero en cambio tengo pisco, y uno de los mejores destinos que puedo darle es bendecir mis alimentos. Tampoco tenía, ni quería salchichas, chorizos o cosa semejante. Un buen pollo a la parrilla debía bastar. Y bastó.
Ingredientes
- Cuatro coles (repollos) moradas mini (total, más o menos un kilo) a las que les saqué el corazón y piqué en juliana muy finita
- Dos manzanas grandotas, peladas y cortadas en trozos
- Un poco, muy poco de mantequilla
- Una cucharada generosa de jalea de maracuyá (cualquier jalea puede servir, sospecho que la de membrillo debe funcionar divinamente; evitaría la de menta)
- Un par de copas de pisco
- Media taza de agua (y media más para hidratar más adelante)
- Sal
- Vinagre de manzana
Preparación:
- En una olla bien grande a fuego medio-alto puse la mantequilla.
- Sobre la mantequilla, la col cortada y los trozos de manzana.
- Vuelta y vuelta tres minutos, hasta que toda la col quedó bien brillante y las manzanas empezaron a teñirse.
- Puse el agua y el pisco, revolví y tapé, en fuego bajito
- La siguiente media hora volví al pie de la olla tres veces, a revolver un poco. En la segunda vuelta se me estaba secando y le puse más agua
- En la tercera vuelta, las manzanas ya se habían deshecho y estaban totalmente incorporadas a la col. Esa es la señal que da Bittman para saber que estamos cerca.
- En ese punto agregué la jalea y la primera vuelta de sal. Mezclé vigorosamente.
- Dejé en fuego lento y destapado para que se evaporara el jugo que la sal estaba extrayendo, mientras se cocinaba el pollo en la falsa parrilla (una sartén pesada con rayitas. Cómprese una, vale la pena)
- Seguí ajustando los sabores. Poquito más de sal, poquito más de jalea, y como toque final un chorrito de vinagre.
Listo. A servir, a comer y a guardar la mitad que me sobró para uno de esos días que me tomo vacaciones y ni cocino ni escribo. A no ser que algún amigo igualmente aficionado al choucrout se caiga por casa con sus costillitas y sus wurst para darle vuelta a mi guardadito.




















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