Llega el invierno. Llega el tiempo de disfrutar las sopas como Mafalda. La de hoy salió en minutos, y fue, casi solita, un suculento almuerzo. Comprenderá que no la cociné desde cero. El trámite de hacer frejoles jamás termina en una sopa. La sopa es un subproducto. Estupendo, pero secundario. Y la hice así:
Descongelé el envase donde había guardado una parte de los frejoles que que cociné la semana pasada, con toda el agua de la cocción. Esos mismos con los que hice los frejoles entomatados que describí en esta página. Me queda todavía otra porción doble de frejoles cocidos vírgenes para darles sabor y convertirlos en un rico plato cualquiera de estos días…
Mientras se descongelaban los frejoles, tomé unos panes integrales que me quedaban, los corté, les eché un chorrito de aceite de oliva, y un poquito de cebolla seca y los puse en el horno. Allí se quedaron hasta el momento de servir. No estaban quemados, simplemente con una cáscara robusta y bastante impermeable: quería sopa con crutones, no puré de pan con frejoles (también se puede, pero es otra cosa, mariposa)
Con los frejoles descongelados me fui a mi fiel procesadora de alimentos y los hice crema.
Este es el momento en que tengo que reconocer humildemente que durante años viví en el error más abyecto. Leticia y Alicia insistían en que debíamos tener un procesador. Yo decía que para qué podíamos querer una licuadora glorificada, y postergué la compra hasta el momento mismo de regresar a Lima. Xia Gou Dou, Xia Gou Dou o, como dicen los chinos, agacho mi cabeza de perro.
Reconozco hoy que el procesador es el instrumento estrella de mi cocina. Rara vez me encontrarán con una licuadora, pero el procesador es un invento celestial. Con él puedo hacer mantequilla de maní que no sea una pasta; con él puedo amasar masas. Con el procesador puedo imitar las ricas texturas que genera un batán, no las cremas anónimas de la licuadora. La ocopa en procesador es como la de mi tía Eva, que iluminó mi infancia en más de una manera.
Humildemente le recomiendo, amable lector, un pequeño sacrificio para obtener cuanto antes su procesador propio. Es caro, pero no más que unas cuantas salidas a comer a la calle. Y le durará años. Está en su naturaleza, porque es un artefacto de motor poderoso, pero de bajas revoluciones, que no recalienta, no se quema y bien tratado se lo heredarán los nietos.
Calenté la crema en una olla sin dejarla hervir a borbotones. Agregué, porque me gusta, pues, unas virutas de chocolate sin azúcar. Muy poquito, para darle aroma más que sabor. Fui sazonando con las cosas más elementales: sal y pimienta, y cuando estuvo ligera, muy ligeramente pasada de sazón, le eché un chorro de yoghurt descremado sin azúcar y batí todo con entusiasmo.
Para entonces la crema tenía un olor conmovedor, y del horno salía el inconfundible aroma del pan tostado con aceite de oliva.
Apagué el fuego y corté en cubos una palta (aguacate, de Ecuador hacia el norte). En los tazones puse primero la sopa, luego los crutones, porque que iban a flotar, y encima de ellos la palta.
Rica sopa, suculenta, reconfortante, buena de oler, buena de ver, buenísima de probar. Barriga llena, corazón contento, es el otro nombre de este plato.
Para terminar, algo de fruta local de la estación. Pero eso será tema de otra nota. Provecho y buenas noches.
Si sus crutones son de pan de harina integral, esta es claramente una sopa apta para diabéticos. La palta (aguacate) es una estupenda fuente de grasas monoinsaturadas, que ayudan a elevar los niveles de colesterol “bueno” de alta densidad y mejoran el metabolismo de la glucosa. Los frejoles son una buena fuente de proteínas y de fibra, con un índice glicémico bajo























hola, agradeceria mucho me sirvan ayudar con recetas de comida para diabeticos y poder ayudar a mas personas ecuatorianas que como yo padecen de diabetis II disculpen por la molestia.
mil gracias
Don Alfre. La mayoría de estas recetas, por lo menos desde junio del año pasado, son para diabéticos porque yo soy diabético y me cuido con lo que como. Son más de 200 y están a sus órdenes
qué bien explicas todo,yo no usaba mucho la procesadora hasta que mis dedos quebraron, hasta hice albondigas con ella, que quedaron extrañas, pero muy ricas y compactas.
comentando x otro uso mucho la quinoa x sus propiedades y además me encanta el sabor.
me encantó esta receta,es un magnífico blog y las fotos son espectaculares.
abrazos y gracias.
Fue falla de explicación: la sopa es con los frejoles sólo hervidos. Con los frejoles y menestras eh general, siempre hago lo mismo. Primero los cocino virginales, sin sal ni salsa ni nada. Después los divido y los convierto en comida rica. Corrijo el post al toque.
Creo que Mafalda sí tomaría esta sopa, se ve buenísima.
Debe ser mi falta de comprensión pero, la cremita se hizo ¿con los frejoles entomatados o con los frejoles solo hervidos ?
Ya que se asoma el invierno las cremitas son lo mejor, un domingo de invierno en la tardecita con una mantita, mitones y el tazoncito de una rica cremita… ohhhhhhh cálido.
Su.