Cuando escribí esta nota, tenía la curiosa idea que los frejoles son de origen africano. Estaba equivocado. Los frejoles, y los pallares, no las habas ni los garbanzos, son todos de origen americano. Y tal vez por eso son el alimento más emblemático y querido de Latinoamérica (con excepción de los países europeos que quedaron anclados en el Sur) y uno de los menos ritualizados.
Digo, los brasileños tienen su feijoada, los mexicanos sus frijoles refritos, nosotros nuestro tacutacu y así, cada quién el suyo. Pero de allí no salimos. El frejol es un alimento genérico, como para dormirse de puro aburrimiento. Creo que aprendemos a comerlos de una manera equis de niños, y allí nos quedamos. Pero no es porque el frejol no nos guste: nos encanta. Es porque lo hemos dejado fuera del territorio de la imaginación.
A mí me gustan los frejoles. Son uno de mis comfort foods. Y me he hecho el propósito de no dejar que me cansen o me aburran. Hace un par de meses preparé unos frejoles con cerdo y chocolate complicados, poderosos y sabrosísimos. Hoy me voy por el lado simple, con unos frejoles entomatados que se hacen con los ojos cerrados y una mano amarrada a la espalda.
Ingredientes
Frejoles:
- 3/4 de kilo (una bolsita) de frejoles bayos (colorados o rojos, según de donde sea usted, querido lector). Esta vez usé por primera vez frejoles orgánicos iqueños del mercado ecológico de Miraflores (mapa). Normalmente los pongo a cocinar a las 8, después del desayuno, para tenerlos listos a las 12. Esta vez estaban tiernísimos a las 10. Rápidos y de buen sabor, creo que aquí terminó mi búsqueda.
- Agua de la cocción de los frejoles
- Cinco tomates italianos pelados y trozados
- Una cucharada de miel de abeja
- Dos cucharaditas de cebollinos secos
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta
Arroz
- 1 taza de arroz parboiled (ya viene, ya viene un dia que tenga tiempo una perorata sobre los arroces, otro de los olvidados, preteridos y postergados de la cocina)
- 2 cucharadas de cebolla seca
- 6 dientes de ajo
- Sal
Preparación
Arroz
- Un poquito de aceite en la olla
- Sobre el aceite los ajos sin cortar y la cebolla seca
- Al empezar a tostarse el ajo, entra el arroz
- Bien meneado el arroz, 2 tazas de agua
- Olla abierta, fuego alto hasta ver huequitos en toda la superficie
- Olla cerrada, fuego bajo hasta servir. No menos de 10 minutos, no más de 20. Con el fuego bajito el arroz no se quema ni cria concolón. (Concolón es el arroz tostado que queda en el fondo de la olla. Mmmm)
Frejoles
- Se cocinan temprano, ayer o hace semanas si los deja congelados. Si al momento de empezar la preparación ya están a temperatura ambiente, vamos bien
- En una sarten grande se calienta un poquito de aceite de oliva
- Los tomates se ponen a cocinar, prácticamente a freir a fuego vivo
- Cuando ya están bien cocidos, o si quiere antes, entra el cebollino seco.
- Si se reseca –y se va a resecar, créame- tenga a mano el agua de los frejoles para que todo siga cociéndose a fuego medio sin requemarse.
- Cuando los tomates están bien cocidos agregue la miel
- Sazone. Déjelo un poco bajo de sal
- Incorpore los frejoles, revuelva bien, baje el fuego al mínimo, tape la sartén bien tapada y vaya a conversar por teléfono, o a trabajar un poco o a leer el periódico.
- Si cuando regresa y destapa la olla, el jugo ha reducido a casi nada y los frejoles están todos bien bañados de salsa, está a punto de servir. Si todavía hay líquido, dejelos estar un ratito más
- Antes de servir, rectifique la sal, póngales pimienta y un chorrito de aceite de oliva. Revuelva y sirva.
Si usa pimienta molida de sobre, no se qué está haciendo en esta página. Rectifíquese, pecador, apártese de la senda del mal y consígase un moledor de pimienta. A nada se le va el aroma tan rápido como a la pimienta.
El resultado es un buen, honesto, sólido y sabroso plato de frejoles con arroz. (comio feijão e arroz como si fosse o maximo, antes de morir, decía Chico Buarque).
El subproducto de este plato es que de mi bolsa de frejoles me quedan tres porciones en la congeladora. Irán saliendo a luz en las próximas semanas. Una porción será, ya tiene nombre propio, una crema de frejoles con crutones, cosa fundamental para soportar los primeros fríos del invierno. ¿Las otras dos? Quién sabe. Tal vez una de ellas se convierta en ensalada. A la última, mi bola de cristal la ve acompañada de tocino, al horno, disfrazada de Boston Beans. Total, uno hace lo que le da la gana con sus frejoles. ¿O no?
Mantenga la sintonía.























Muy buenos frejolitos!
Sobre el glutamato, a personas con una salud delicada les puede provocar convulsiones, mi hijito tiene epilepsia y el glutamato es el peor enemigo de la familia.
Gracias por la receta, Don Lucho! Fialmente aprendi a cocinar frejoles!
El glutamato es perfectamente evitable. Es el recurso de los cocineros chambones que no saben cómo hacer cosas sabrosas sin ayudita
otra sugerencia… los molinillos de pimienta pueden ser algo caros, sobre todo si queremos uno de buena calidad.
La alternativa es un pequeño mortero, si es de piedra… mejor.
El aroma desprendido de la molienda manual de la pimienta es adorable y ofrece la ventaja de llegar al nivel que uno desea, huela… y vea.
Tiene razón: los molinillos buenos son caros. El mio me costó un buen billete y resultó extraordinario. Es una marca que no se encuentra en tiendas, y sólo puede comprarse por correo.
Don Lucho, yo hace algun tiempo, preocupado por los comentarios acerca del glutamato, me sumergi en la web intentando encontrar argumentos para prescindir de el en algunos platos tan nuestros como el cebiche.
No encontre NADA que me convenza de la “maldad” de este polvito.
He descubierto a famosos cebicheros echandole “sal de ajo” a sus platos y en realidad se trata del famoso ajinomoto.
Hace unos dias, el fin de semana de año nuevo, estabamos en la playa y recibimos la visita de un amigo, este me pidio que le prepare un cebichito de esos “con lo que encuentres”.
Prepare mi mezcla y agregue glutamato… pifia general. La sorpresa fue que al final no quedo absolutamente nada en las 5 fuentes de tiraditos, cebiches y carpaccios.
La ciencia se inspira en la experiencia… cebiche no se puede comer todos los dias, y si es con glutamato menos, produce gastritis y no por el limon, me consta.
Un abrazo.
El glutamato es complicado. Hace un mes o más que lo estoy estudiando. Espero poder escribir pronto una serie de artículos sobre él. Como todo, tiene su cara buena, pero creo que su cara perversa es mucho peor.
Don Lucho, aqui la editora Katia (ojo, no Sara) reportandose. No conocia ese dato tan interesante sobre restos tempranos de frijoles en la cueva de Guitarrero –uno de los sitios arquelogicos mas importantes que tenemos, por la riqueza de datos que ha proporcionado sobre la vida de los peruanos mas antiguos– asi que le agradezco sinceramente la mencion. Voy a averiguar mas sobre esto!! Gracias otra vez, especialmente por tomarse la molestia de responder a los comentarios de sus lectores.
Es que estoy al debe con los textos. Estoy trabajando un artículo sobre el glutamato que pensé que sería sencillo, y me estoy encontrando con material como para un libro. No tema, no voy a escribir un libro, pero sintetizar toda la información que estoy obteniendo en dos o tres mil palabras me va a sacar canas verdes
Don Lucho, ahora si que me confundio. Hasta donde tengo entendido, ningun tipo de frejol es originario del Africa. Tal vez si hay otras variedades de menestras de origen africano, como las hay de Asia y Europa. Pero nuestros populares frejoles…
Doña Katia, le agradezco su anotación. Esta nota la escribí cuando recién comenzaba con el blog, y no me había interesado tanto en la comida como ahora. En mi ignorancia, saqué de no se donde la idea que los frejoles venían de África. Craso error. Todos los phaesolus son originarios de América, y los frejoles domesticados más antiguos son los de Guitarrero, en el Callejón de Huaylas, donde se han encontrado junto con restos de ají y maíz, otros viejos conocidos nuestros.