Hoy día Alicia me hizo, sin saberlo, uno de los mayores elogios que he recibido en los últimos tiempo. “Mira”–me dijo–”aquí hay una receta buenísima con alcachofas. El tipo que la hace cocina igualito que tú”. Corrí y me encontré nada menos que a mi gurú, mi consultor espiritual para todas las cosas de comida, el hombre a cuyos libros y artículos acudo en busca de sensatez, buen gusto y buen consejo. Mark Bittman, el hombre de las recetas del New York Times. En su columna “El Minimalista” de hoy, Bittman tenía la solución para las alcachofas que me estaban esperando en la refri. Las mías no eran exactamente iguales a las suyas: aquí es difícil encontrar las alcachofas pequeñitas, pero igual me iban a servir. Y así, con la confianza de quien va de la mano de un buen guía, me lancé a esta preparación, que me ha dejado con la barriga llena y el corazón contento.
Ingredientes para dos
- Seis fondos de alcachofa cortados en cuartos
- Una taza de tomates cherry
- 3/4 de taza de aceitunas de botija, mitad negras, mitad semiverdes
- 2 hongos de porcón remojados y cortados en trozos pequeños
- Una cantidad obscena de dientes enteros de ajo
- Aceite de oliva para cubrir el fondo de la sartén
- Tomillo fresco (tres ramitas)
- Salvia, un puñado
- Sal
- Pimienta.
Cómo lo hice.
Como siempre, primero tuve todos mis ingredientes a mano.
- Puse el aceite a calentar a fuego medio y coloqué mis ajos. Láncese con confianza. Tostados y cocidos 20 minutos, los ajos no transmiten olores ni sabores excesivos. Se suavizan y se endulzan. Acaban como una pasta celestial.
- Cuando empezaron a dorarse, puse las alcachofas cuidadosamente.
- Al terminar de ponerlas les di la vuelta. Ya estaban empezando a dorarse.
- Vertí los tomates, las aceitunas y los hongos. Imagino, y lo dice Bittman, que también se puede hacer con tomates normales cortados en trozos tamaño bocado, pero temo que pierdan su forma. Para quienes no conocen los hongos de porcón, son como el hermano sabroso de los funghi porcini. La receta original no los consideraba. Pero yo los tenía a mano y estaba seguro que casarían bien con el resto de ingredientes.
- Puse las hierbas
- Revolví bien y vertí el agua del remojo de los hongos.
- Dejé tomar hervor. Lo hizo muy rápidamente, tapé y bajé el fuego al mínimo
- Dejé todo cocinándose 20 minutos bien tapado
- Puse a calentar en la plancha pan pita integral para acompañar
- Destapé y probé si las alcachofas ya estaban bien tiernas y si los ajos estaban completamente cocidos. Todo en orden. Dejé unos segundos cocinando a fuego suave con la olla destapada, para que se espesara el jugo.
- Probé la sal y sazoné por primera vez, con precaución.
Eso fue todo. Fácil, rápido, bueno. Muy, pero muy bueno. Estas alcachofas a la provenzal han pasado a la categoría de las cosas que preparar cuando viene gente a comer. Pocas veces he conseguido tanta calidad con tan poco esfuerzo. Las alcachofas, generalmente condenadas al purgatorio del soufflé, se convierten en bocados tiernos llenos de sabor. Los ajos, dulces y cremosos. Los tomates le dan al conjunto el ácido y el dulce que se complementa tan soberbiamente con el sabor a madre tierra de los hongos. Si no estuviera cuidándome, habría acompañado el plato con pan negro de miga ancha. No me quejo de mis panes pita, pero miré con envidia cómo Alicia rescataba hasta la última gota de la salsa. Gracias, Mark Bittmann. No es la primera ni será la última vez que tus consejos me regalan un plato memorable.
Hablando estrictamente en términos de platos buenos para diabéticos y también para celíacos, estas alcachofas a la provenzal son absolutamente impecables. No lo son tanto para quienes además están reduciendo o controlando férreamente su peso. La razón es que requiere tal vez un cuarto de taza de aceite de oliva para dos personas. Tampoco es tanto como para alarmarse, y un poco de ejercicio vigoroso lo ayudará a librarse de toda culpa. Lo demás es una especie de catálogo general de nutrientes.














Que rico ! Que deliciosa receta.
Ahora tengo pan de campo. si hoy hiciera esta receta , ése sería mi acompañante .
Los hongos de porcón y las aceitunas estan cumpliendo treemendos roles en las recetas.
Tan ricas las aceitunas.
Su..
Si yo pudiera comer harto pan, ésa sería exactamente mi elección. Los hongos de porcón que vende mi casera, la sorda, del mercado de productores de San Isidro son imbatibles. Diez soles de hongos te rinde como para cinco recetas.
En el Perú en dónde se encuentra los hongos de Porcón? En metro o plaza Vea.
Por qué se llaman de POrcón? o es PUercón? son de Chancho?
Pregunto por mi COLESTEROL LDL y TRIGLICÉRIDOs
Por Favor Lucho y Alicia contéstenme pronto
Gaby Virginia
Una pequeña búsqueda en Google la habría ayudado. Porcón es una localidad de Cajamarca. Son difíciles de encontrar en supermercados. En otra receta digo donde se encuentran