Al comienzo de este blog hice una receta de col morada con jalea de maracuyá y mantequilla. Así no iba a calificar nunca para esta serie de rica comida saludable. Pero la recordaba con cariño y hoy la hice de nuevo, con algunas modificaciones. ¿Y sabe qué? Esta nueva versión es largamente superior. Es más sencilla, usa ingredientes más comunes y está extraordinariamente sabrosa. Así que, ya lo ve, algo se puede hacer con esas coles moradas que hay en todas partes y que nunca he visto a nadie comprando.
Hoy día la hice así:
Ingredientes:
- Una col morada mediana, como de 800 gramos. Le saqué las hojas exteriores, la partí en cuatro, le extraje las partes duras (son las que se ven blancas) y la corté en tiritas muy finas. Al final quedó poco más de la mitad.
- Tres manzanas verdes cortadas groseramente en cubos. (Verdes de color, digo. Estaban maduras) . ¿Por qué? Porque son las de sabor más intenso, casi demasiado ácidas para comer y un poco duras de más. Pero para cocinar son divinas
- Una cucharada de aceite de oliva light. No es que sea más liviano. Simplemente tiene menos sabor a oliva. A veces uno quiere sabor a aceituna, a veces no. No con la col y las manzanas.
- Dos cucharaditas de anís
- Una cucharadita de pimienta de chapa (si en su pueblo se llama distinto, lo siento. En inglés se llama allspice.
- Media cucharadita de pimienta de cayena. Sí, ya se, no tiene pimienta de cayena. No se preocupe, hágalo con ají amarillo, y le quedará bien. Lo importante es darle un puntito de picante.
- Un chorrito de vinagre de manzana
- Un chorrito de vinagre de uva. De uva. No ácido acético ni matarratas.
- Dos cucharadas de cebolla seca. Si no tiene cebolla seca y está en Lima, espérese al próximo sábado y encuéntrela en el Mercado Ecológico.
Preparación:
Esta es una receta realmente fácil. Sólo necesita los ingredientes y una olla grande para ponerlos.
- Primero ponga a calentar el aceite. No que queme, a término medio
- Sobre el aceite ponga las manzanas y revuelva hasta que pierdan su color pálido y se pongan bronceaditas
- Eche encima la col y revuelva un rato. Ponga media taza de agua y cuando suelte el hervor, tape, baje el fuego al mínimo y váyase de la cocina.
- Como a la media hora, regrese, verá que las manzanas están bastante cocidas y que la col ya se puede comer, pero no saben a nada.
- Ponga sal, no demasiada y revuelva. Si se está secando, un poquito más de agua.
- Ponga ahora el anís y la pimienta de chapa y siga revolviendo
- Ponga el vinagre de manzana y el de vino. Yo los puse en ese orden sin ninguna razón específica, pero de repente hay alguna. La próxima vez lo volveré a hacer, salvo que me olvide.
- Siga revolviendo, y comience a aplastar las manzanas. A estas alturas eso debe ser fácil, Castíguelas con la espátula hasta que desaparezcan de su vista. Con la cocción se habrán endulzado, y estarán comunicando su sabor a la col, que es más bien insípida en sí misma.
- Ajuste su sal, ponga gradualmente su picante. Este es el momento de darle todo el poder a su paladar.
- Cuando le parezca que está justo en su punto, es que ya está. Seguramente no quedará líquido suelto. Si todavía hay, siga dandole vueltas a la col con manzana hasta que desaparezca. Listo.
Acompañamiento
Si lo único que se come es esta col, se va a morir de hambre en media hora. Para evitar ese triste desenlace, acompáñela con algo de carnes y de carbohidratos. Yo hice un filete de pechuga de pollo apenas salado y recubierto con harina de quinua. Lo hice cero grasa sobre sartén de teflón. De compañía puse unos pancitos de piso, hechos con harina integral, molida en el campo. Para el que no lo sabe, le dicen pan de piso al pan serrano que se vende en el piso de los mercados. He descubierto que guardándolo en la congeladora puedo comerlo hasta dos o tres semanas más tarde y conserva su frescura y su sabor inocente.
En términos de volumen, lo sustancial de este almuerzo es la col morada con manzanas. Realmente puede comer todo lo que quiera, hasta el cansancio, sin temor de que le suban el peso ni la glucosa. Pero tampoco es bueno cargarse el estómago con mucha comida, así que sea moderado. La pechuga de pollo es como siempre una buena alternativa, y ponerle harina de quinua en lugar de harina de trigo antes de cocinar es marginalmente mejor. Una ración pequeña de pan integral tostado no es, en la mayoría de casos, un exceso. En suma. Una buena, sabrosa y sana receta.















Hola , qué rico lo que cocinan siempre acá, yo preparo una col morada parecida, sin aceite, generalmente al vapor, pero siempre me gusta aprender para variar , te agrego a mis favoritos así no me pierdo de aprender. cariños
Tante grazie, cibercuoca.
Felicitaciones por la amigable y descriptiva manera de crear la receta.
Gracias. Lo hago en defensa propia. Comencé escribiendo para conservar las recetas que me quedaron bien. Después me di cuenta que hay lectores que las siguen, sea como inspiración, sea literalmente. Tanto para mi uso personal, como para que los lectores puedan reproducir mi experiencia, creo que es mejor ser lo más descriptivo posible.