
La semana pasada parecía primavera. Esta semana llegó el invierno. Soleadito, cosa rara en Lima, pero relativamente frio. Qué mejor momento para premiarse con una sopa. Generalmente me parezco a Mafalda, que la detesta, pero con el friecito me aparece Guille como segunda personalidad y con él quiero gritar “Zo-zo-pita“.
En casa, la verdadera y eternamente frustrada amante de las sopas es Alicia. La leyenda familiar cuenta que apenas sabía hablar, y cuando en casa servían sopa saltaba de alegría en su sillita gritando ¡Viva la opa! Conociéndola, creo en la leyenda a pie juntillas
Ayer previsoramente cocinamos lentejas. ¿Qué mejor materia prima para una buena, contundente y sabrosa crema invernal? Con la ayuda de una pechuga de pollo, unas hojitas de salvia, un par de hongos de porcón, una zanahoria y algunos extras, las lentejas se transmutaron y lo que hice fue así:
Ingredientes y preparación
- Una pechuga de pollo cortada en cubitos, que cociné en agua y retiré en cuanto estuvo lista, para que no se seque demasiado. Lo acompañé con unas hojas de salvia.
- Una zanahoria cortada en cubitos, que formó parte de la misma sopa. Quedaron hasta el final.
- Dos tazas de lentejas cocidas sin sal, pero con abundante ajo. Pasé las lentejas por el procesador de alimentos. La licuadora habría dado igual, pero con el procesador gano un poquitín de textura, como si las hubiera molido a mano. Eso me gusta.
- Dos hongos de porcón, pasados por agua hirviendo y puestos a licuar junto con las lentejas.
- Este puré de lentejas lo añadí al caldo de pollo con zanahorias apenas estuvieron bien cocidas, y le sumé el pollo cocido. en ese punto estuvo todo listo para servir.
- Un cuarto de taza de yoghurt líquido descremado bien batido con una cucharada de aceite de oliva para decorar. Ojalá en el Perú se pudiera conseguir fácil mente yoghurt espeso. Por alguna razón que no entiendo, en los supermercados hay una plétora de yoghures, en todos los colores y sabores. Todos líquidos
- Un puñadito de cebolla seca para decorar y obtener un mínimo contraste de texturas. Una crema también pide alguito crocante. ¿No?
- Un puñadito de tomate nativo seco, para lo mismo. Además es bien bonito. Anoche, conversando con una amiga que sabe mucho de comida, escuché su teoría de que la omnipresencia del color rojo es una de las cosas centrales de la comida peruana. Puede ser. Todavía no he digerido del todo la información, pero me parece una intuición interesante
- Una pizca de ají molido para hacer un poco más agresiva esta cremita invernal. La crema, si no, puede confundirse con dieta blanda, comida boba, alimento de enfermos. Y no es así. Una crema de lentejas es cosa de júbilo. Por lo menos ésta lo fue.
- Sal para sazonar. El pollo lo sazoné mientras descansaba. La sopa la sazoné cuando estuvo lista y mezclada, no antes. Lo hice con mucho cuidado, poquito a poco. Un error en este punto suele ser fatal. Además me gusta probar.
El resultado fue una crema que está en las antípodas de las cremas que normalmente fatigan las cocinas. Creo que una parte muy importante fue el añadido y licuado de los hongos. Agregaron sabor sin volverse dominantes, como hacen cuando se agregan a un buen tuco de fideos. Lo otro fue la presencia de una gama muy completa de texturas. No se si usted, pero yo siempre pienso en las texturas. La boca no sólo reconoce sabores. La forma de las cosas que tocan la lengua y el paladar es importante.
En este caso, junto con la áspera cremosidad de la sopa misma, coexistían el crocante seco de los tomates y la cebolla, la textura deslizante de la zanahoria cocida al dente, la resistencia de la pechuga de pollo. El conjunto es una experiencia compleja, rica. Lo cual no quiere decir que sea complicada de hacer o que requiera ciencias y técnicas profesionales. No. Es nada más una vieja y querida crema de lentejas hecha con cariño. El cariño paga.
De todas las menestras, la lenteja es la que tiene más cantidad de fibra. La taza de lentejas de mi almuerzo me proporcionó el 234% de la fibra que necesito en todo el día. No está mal. La fibra es buena por dos cosas. Primero, retarda la conversión de los carbohidratos en glucosa, lo cual es una meta importante en la dieta del diabético. Segundo, ayuda a eliminar el colesterol en el intestino. Esto también es muy, muy bueno. El resto de la crema es fácil. Pollo sin grasa, zanahoria llena de vitamina A.














¡Viva la Opa! y ¡Viva el perú!
Un saludo por Fiestas Patrias.
Cremitas sopitas, ensaladas, guisos, con arroz, sin arroz etc. las lentejitas son una maravilla. :D
Urra !
Su.
Lástima que toda esta semana estaré publicando Cebiches. A la próxima publico unas lentejas de cocina turca que he probado y voy a reproducir.
verdad, ya se que el post es antiguito, pero la receta muy buena, una consulta don Lucho, donde consigo el yoghurt espeso en Lima?, donde consigo buen yoghurt?, conseguí una receta muy buena de pasta de ajonjolí (tahin) mezclado con el yoghurt, un poquito de ajo, sal y pimienta molida que le va rebien al pan o a las tostadas, le paso el dato….
No por antiguas las recetas son peores. De hecho, dudo que ningún lector me haya acompañado en más de 10 o 15% de mis recetas. Esa es una de las razones por las que estoy escribiendo poco. En la página hay suficiente para comer sano y bueno durante una buena temporada. En cuanto al yoghurt, el que más me gusta es el de la Vacas Felices. Ellas están en las dos bioferias, la de Surco y la de Miraflores. Tienen yoghurt líquido y lo que aquí se llama yoghurt griego, o sea el espeso yoghurt normal del resto del planeta. He probado otros, tal vez todos. Sólo el de Leo Ray en la bioferia de miraflores se le compara, pero únicamente tienen del líquido.
Le agradeceria mucho que me diga con cuanta agua hace el caldito de pollo y tambien con cuanta agua cocina las dos tazas de lentejas…como ve no se nada de cocina pero esa cremita de lentejas es muy invitadora…gracias Don Lucho.