
Lentejas con pollo
Los peruanos tendemos a presumir de nuestra cocina. Vanidad de vanidades. Nuestra cocina tiene áreas oscuras, sótanos donde impera el aburrimiento, territorios ajenos al paladar con imaginación. Creemos que en nuestra tierra bendita hay de todo y bueno. Más vanidad. Que levante la mano el ha visto en un anaquel de supermercado más de dos variedades de lentejas. En realidad una sola variedad, en dos tamaños: la lenteja marrón traída de España. ¿Alguien ha visto lentejas rojas, verdes, amarillas? ¿Blancas, verdosas con pintitas negras? Francamente, en materia de lentejas estamos en la calle. Peor aún, a la hora de prepararlas, la culinaria nacional es un bostezo. Lo cual es una pena. Si Esaú vendió a Isaac por un plato de lentejas, no es porque fuera un desalmado, sino porque las lentejas son buenísimas. Por un buen plato de lentejas, yo también vendería a mi hermano. Claro, para mí es fácil decirlo porque no tengo hermano… pero usted me entiende.
Así, pues, hoy hice unas lentejas poderosas, con todos los sabores del mundo, basado en uno de los cientos de platos de lentejas que forman parte de la culinaria hindú. Todos los ingredientes se encuentran en el Perú y en cualquier supermercado bien abastecido del mundo. Lo que hace de esta receta un plato realmente suculento es que no se hace con timidez. Es cocina fuerte, sólida, sin miedo. La mitad de los comerciales de televisión dicen “atrévete a esto o a aquello”. Atrévase a hacer unas lentejas memorables. Si quiere conservar la tradición peruana, guárdeselas para el lunes, como es costumbre.La lista de ingredientes es larga. Las instrucciones de preparación son cortas. Como de costumbre, tenga todo a mano antes de echarse a preparar.
Ingredientes para 4 personas bien comidas o tres glotones o dos que quieran repetir a la noche
- 4 tazas de lentejas cocidas. En general en casa se prepara menestras (legumbres) para varios días, sin sal y con mínima sazón.
- 2 pechugas de pollo cortadas en cubos
- Sal al gusto
- 1 cucharada de aceite. No un chorro, no media botella. Una cucharada basta. Es menos de una cucharadita por cabeza.
- Una cebolla colorada (o morada como le dicen algunos) cortada a la pluma (tiras finitas)
- 2 cucharadas de pasta de jengibre y ajo (la puede hacer moliendo partes iguales de jengibre y ajo como usted quiera: licuadora, piedra, mortero)
- Una cucharada de comino en polvo
- Una cucharadita de Palillo (turmeric)
- Entre una cucharadita y una cucharadota de ají molido. Puede ser cayena, ají rojo, lo que pique y cuanto aguante. Yo puse una cucharadota, quedó perfecto para mí, pero demasiado picante para Alicia. Ella come arroz, así que problema resuelto
- Una cucharada de Garam Masala. (Esto es lo más complicado. Si no lo tiene, aproveche, hágalo de una vez y le servirá bien tapado durante un buen tiempo. Es fundamental. No lo puede eludir. Sin Garam Masala este plato no existe. Aquí hay una receta: ¡Guarde ese frasco de curry!
- El jugo de un limón
- Hojas de culantro (perdón, cilantro) para decorar
- Puse el pollo a hervir en agua con sal. Apagué el fuego cuando estuvo a medio hacer, todavía con el corazón crudo.
- Separé el pollo del caldo
- En una olla ancha y chata, tipo paella puse a calentar el aceite y salteé las cebollas hasta verlas de un color dorado oscuro
- Puse la pasta de ajo y jengibre y revolví con entusiasmo un minuto
- Puse todos los ingredientes secos (comino, palillo, ají y Garam Masala) y seguí revolviendo hasta que amenazó en pegarse
- Puse el pollo, revolví bien
- Puse las lentejas y caldo suficiente como para que quedara como una sopa espesa
- Sazoné con sal
- Dejé que tomara hervor
- Tapé la olla, bajé el fuego y dejé durante 10 minutos
- Destapé la olla para dejar que se secara.
- Cuando secó, rectifiqué la sal
- Serví. Con arroz y sin arroz.
Las menestras son grandes amigas de los diabéticos. Y también de la gente que cuida su peso, aunque usted no lo crea. Son tan llenadoras y contundentes como los fideos, el arroz o el pan, pero no tienen su carga de carbohidratos y más bien tienen harta proteína y la fibra soluble que se necesita para controlar el colesterol. Las especies tienen toda suerte de nutrientes, y el pollo (o la carne del Daal Ghost original) terminan de completar el panorama. Pero francamente usted no necesita ser diabético para comer este plato de lentejas. Si es sano de toda salud, con un buen diente a prueba de balas y un paladar exigente, estas lentejas son para usted.













Y las papitas cordatas en cuadraditos?? te faltaron…
Como dice el título, ésta es una receta inspirada en un plato hindú. No pongo papas porque carbohidrato sobre carbohidrato debe ser muy bueno si eres un campesino que gasta millones de calorías. Si eres un ciudadano urbano que cuida su dieta, son perfectamente innecesarias. Las recetas, querida Judy no son como los mandamientos. Son apenas guías para que cada uno haga lo que quiera.
Gran alegría por la visita. caro Juan. ¡Lleva, lleva!
Pero, mira tú, eso del rabanito es nuevo para mí. Promete un interesante contraste . En cuanto a la escritura, cada quien se divierte como puede o como mejor le sale. Un gran abrazo, y cáigase cualquier miércoles con la dotora.
Lucho, o, perdón, don Lucho, aparte de que ya se ve que cocinas muy bien, qué bien escribes. Esto de las lentejas nos pone a muchos en nuestro lugar (al fondo hay sitio). Soy lentejero desde niño, pero a la peruana, monolentejero (eso sí, con aceite de oliva, y nabo o rabanitos para repaladear cada tanto). Gracias y abrazos para Alicia y para ti.
Alicia también viene del Plata (pero de la otra orilla) Después de muchos años se está civilizando y ha aprendido a comer algo del picante, pero en cantidad moderada. Yo vengo de una cultura picantera. Mi abuela se comía un rocoto crudo antes de cada almuerzo. Lloraba, pero gozaba.
Don Lucho, esto sí que es comer bien. Lo felicito, solo que para mí como para Alicia, un poco menos de picante. Un abrazo