Receta para diabéticosEl punto culinario más alto del viaje que hicimos por Cuzco ocurrió en un pequeñísimo restaurant a la entrada de Chincheros. Por dos soles (60 centavos de dólar) servían un menú de sopa y plato principal. Del plato principal prefiero guardar piadoso silencio, pero la sopa era una verdadera maravilla de sutileza y sabiduría culinaria. Hoy se me ocurrió reproducirla o por lo menos hacer una versión aproximada, y la verdad salió enormemente parecida al original. Le hice un añadido costeño para agregarle contundencia, pero en lo demás era la misma sopa mágica que comí en Chincheros hace poco más de una semana. En un lugar donde hacen tejidos tan sutiles la comida no podía ser un arte olvidado.
Ingredientes:

  • Caldo de pollo (que tenía celosamente guardado y congelado del martes pasado, cuando cociné ají de gallina)
  • Un puñado generoso de cebada. El original era trigo, pero si no hay, no hay. El resultado será muy similar.
  • Media zanahoria cortada finamente en juliana
  • Un puñado de hojas de espinaca
  • Un puñadito de hojas de perejil
  • Un ají amarillo
  • Dos hongos portobello cortados en juliana (éste fue el añadido costeño)
  • Un chorrito de aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta
Preparación
No puede ser más sencilla.
  • Descongelé en la olla el caldo de pollo.
  • Cuando estuvo liquido, añadí la cebada
  • Cuando la cebada empezó a hinchar, eché la zanahoria
  • Un rato después deposité la espinaca. Parecía mucho, pero se habría de reducir
  • Puse el ají amarillo sin cortar, pero seriamente apuñalado para que soltara mesuradamente sus sabores
  • Cuando la cebada estuvo bien cocida, agregué los hongos portobello
  • En cuanto se cocinaron los hongos, apagué el fuego, eché el perejil, mi chorrito de aceite de oliva y sazoné lentamente con sal (de las salinas de Maras, cerca de Chincheros)
  • Terminé de sazonar con pimienta molida directamente sobre la sopa
El resultado fue una sopa realmente reconfortante que, después de dos días de gripe descomunal, ha conseguido volverme a la vida, aunque sea el tiempo suficiente para escribir esta receta. La cebada le dio a la sopa una consistencia leve, muy levemente espesa, frente la que contrastaban bien los granos y la carnosa densidad del portobello La zanahoria estaba en su punto, el ají y las verduras entregaron su sabor sin imponerlo, tierna, dulcemente, como en la sopa original del restaurante de Chincheros. El aceite de oliva terminó de ligar ese equilibrio de sabores

Receta para diabéticosCon su baja carga glicémica, la cebada, y también el trigo están entre los alimentos que el diabético puede comer sin dramas.  La espinaca, la zanahoria y los hongos contribuyen a la nutrición con cantidades de vitaminas y minerales, lo mismo que el portobello, que tiene la importante virtud de llenar sin engordar. Sentirse saciado es bueno. Lo malo es saciarse con harto carbohidrato y grasa.

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  7 Responses to “Reconfortante sopa de cebada (o trigo, si prefiere)”

  1. como se hace el moron? el trigo o cebada que se usa para hacer el moron. se tuesta la cebada primero?

    • No tengo la menor idea. Lo compro embolsado. Lo único que se es que cocina divinamente bien de la bolsa a la olla. Yo pensé que era nada más cebada sin cáscara.

  2. Gracias, Don Lucho, por el dato, no conocía ese mercadito. Cúando vaya a Lima iré sin falta. Acá en España el “cream sour” es fácil de conseguir, aunque no se use en la cocina española propiamente. De todas maneras, hoy hago la sopa “reconfortante” , con trigo.

  3. ¡Buen Provecho! La crema agria siempre es una buena idea. Acá no es fácil de conseguir, pero en el mercadito ecológico de Reducto hay a veces un queso ácido llamado Quark que es un sucedáneo bastante razonable.

  4. Una de esas coincidencias simpaticas…Mañana pensaba preparar trigo (atamalado), pero ahora lo tengo claro…tomaremos sopa de trigo. Me gusta mucho el grano en la sopa, en su punto, no demasiado blando. En Rusia he probado una sopa que llevaba trigo, hongos (!), trocitos de carne, embutido y, lo más peculiar, pepinos encurtidos picaditos y aceitunas. Ya en el plato, un chorrito de nata agria , una crema muy usada allá . Estaba riquísimo, la verdad.

  5. Se parece mucho. En mi recuerdo la sopa de morón se basa en caldo de cordero, la mía en caldo de pollo. Y generalmente lleva zapallo, papa y las hojas verdes picadas. Yo adopté de Chincheros las hojas enteras, que enriquecen la textura, y la ausencia de papas. Habría puesto zapallo, pero no había. Los hongos aprendí a comerlos en sopa en México

  6. Esta es una de esas sopas maravillosas. La conozco con el nombre de Sopa de Morón, aunque no se si hablo del mismo grano, pero la consistencia muy levemente espesa de la que hablas es igual.
    A disfrutar.
    Su.

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