
He visto coliflores blancas, moradas y amarillas. He visto broccolis, que son como sus primos hermanos. Pero nunca había visto una coliflor tan bonita como ésta. ¿O será un broccoli, o será otra cosa que en mi ignorancia nunca había visto? Buscando y buscando, descubrí que esto es un híbrido de coliflor con brócoli, que se llama romanescu y que se encuentra en Europa desde los años 90. Pero eso no lo sabía cuando la compré ni cuando la cociné. En el super decía que era coliflor y la traté como coliflor, pero con más cariño. Si hubiera sido brócoli la habría tratado exactamente igual. En mi cabeza coliflores y brócolis son iguales. Así que le contaré lo que hice con esta cosa verde, puntuda, maravillosa. Este sueño de matemático, esta planta fractal, una de las cosas más bonitas que me he comido jamás.
Dos cosas se de las coliflores y toda su parentela:
- Que les gusta cocerse al vapor
- Que les encanta convivir con el ajo y el vinagre. En serio. Si quiere una coliflor feliz, haga que el ajo y el vinagre intervengan en el proceso.
Basado en esas dos premisas, corté con cuidado todas las flores una por una y las cociné al vapor justo hasta el punto en que estuvieran blandas, pero no que se deshicieran.
Mientras se iban cocinando, tomé
- una cucharada de pasta de ajo (alguna vez le he contado que me gusta poner ajos entero en el horno, y dejar que se cocinen hasta que cada diente es un contenedor de una crema bronceada, con el sabor, pero sin el sabor sulfhídrico del ajo)
- el más perfumoso aceite de Oliva que tenía en casa (un aceite virgen del valle del Yauca)
- vinagre legítimo de Jerez de la casa Pedro Domecq. Ese es un vinagre serio, imposible de encontrar en Lima, pero que mi amigo Ignacio me trajo con generosidad y sabiduría.
- sal marina sin yodo ni nada
- pimienta negra recién molida
Con esos cuatro ingredientes bien batidos hice una emulsión, con la que bañé las flores verdes de esta coliflor extraña.
Probé. Probé. Seguí probando y tuve que hacer un serio esfuerzo de control mental para no bajarme todo el bol de coliflor antes de almuerzo. Fea o bonita, común o rara, del color que sea, la coliflor va bien con ajo y vinagre, y ciertamente un buen aceite no hará daño.
Pero no sólo de coliflor vive el hombre. También necesita su cuota de carbohidratos. Al lado del verde de la coliflor quería un buen contraste, así que puse a cocinar una yuca. Como de costumbre, pelada y cortada en pedazos, en agua con sal. Contra la costumbre, rallé un palillo fresco (también conocido como cúrcuma) y lo puse en el agua para que tiñera la yuca y le añadiera su sabor difícil de describir, pero también difícil de olvidar.
Y para completar y no caer en radicales excesos vegetarianos corté en tiras una pechuga magra de pollo, simplemente la salé y la hice sin grasa en sartén de teflón caliente. Este es un caso en el que quien manda no es la carne sino la verdura. Así son las cosas a veces. Un poco de vino que había sobrado de anoche sirvió para desglasar la sartén y, una vez reducido y resazonado se convirtió en buena salsa para el pollo.

Eso fue todo. No me puedo quejar. Gran manera de empezar la semana. Un plato alegre, colorido, para compensar el gris de la permanente tarde gris de esta Lima gris. ¿Ya dije gris?
El romanesco, como sus padres, la coliflor y el bróccoli tiene un valor calórico mínimo, pero importante valor nutritivo. Harta vitamina C, harta fibra, harto folato. Cosas que uno necesita para vivir. Dicen que a diferencia de la coliflor no alimenta los gases estomacales con tanto entusiasmo, lo cual es una gran virtud. La yuca, como sabemos, es la menos agresiva de las raíces para nosotros los diabéticos, y un poco de pollo a la plancha no le hace daño a nadie.












¿No es curioso que una de las maneras como los peruanos decimos que vamos a comer rico sea que vamos comer bonito? Un alimento tan bonito como este romanesco (que encontré en el super que está a la vuelta de tu casa, querido Juan, tiene que ser bonito de comer. Y lo es.
Qué cosa tan bonita e inacabable. Pensé que yo no me atrevería acomerme algo así, pero, después recordé la de cosas bonitas que nos llegamos a comer. Preparadas como lo hace don Lucho, además, dan ganas de aventarse a la faena propia.
Y muy sabrosas
Esta mutacion de brocoli y coliflor tambien la he visto en Suiza! y tome foto de ellas! En blancas y verdes! Muy lindas y extranas!
Lo mejor será que pueda ver una foto de la cúrcuma. Yo publiqué aquí una sacada de wikimedia. Eso es palillo fresco, o cúrcuma o turmeric como se le conoce en comida hindú
Pensar que entrè a su pàgina por la palabra cùrcuma o palillo y que receta tan rica que encuentro. En el mercado de Magdalena venden el guisador es lo mismo que el palillo entero?