
Hoy no tenía tiempo para cocinar. ¿Y qué? Del pez espada de ayer me sobraron hábilmente dos filetes delgados. Imposible hacerlos a la parrilla, porque se sobrecocinarían. También me quedaron unos cuantos tomatitos sazonados y un camote. Nada mejor que usar los restos del festín.Los filetes de pez espada los convertí en milanesas. Fácil. Un huevo revuelto en un bol, galletas integrales molidas en una bandeja. Los filetes estirados y aplanados. Lo hago a trompadas, pero trompadas de policía, de las que no dejan huella visible pero consiguen su objetivo. Si quiere hágalo con un martillo de apanar. Un poco de sal, y a pasarlos por huevo y por pan y por huevo y por pan. Al final los puse en la sartén si teflón. Un ratito de un lado, un ratito del otro y listo.
El camote es duro de cocinar. ¡Viva el microondas! Corte en bastoncitos. Mezcla con un poco de sal y un poco de aceite de oliva. Tres minutos. Remezclar, tres minutos más. Asunto concluido.
Los tomates estaban en la refrigeradora. Tomate frio es fea cosa. 30 segundos de microonda y se convirtieron en una salsa tibia, sabrosa y entera.
Limoncito par sazonar cada quien a su gusto, y ¡vámonos!
Eso fue todo. Mire, en los restaurantes la cocina con sobras es una de las bellas artes. La cantidad de transmutaciones que se consiguen al día siguiente es espectacular. En casa pasa exactamente lo mismo.
Lo rico es cambiar. Comer lo mismo de un día para el otro es señal de pereza mental. Y la verdad es que esta milanesa quedó espectacular. No tenía ni la vista ni el volumen de la parrilla de ayer, y el puré de camote morado era mucho más complejo en sabores que los bastoncitos de hoy. Era otra cosa. Igualmente buena, igualmente sana, mucho más rápida.
Ya lo dije: si uno va a comerse una porción grande de proteína, más vale que sea de pez espada. El apanado con galletas integrales no está mal, pero el secreto está en el teflón, donde una cucharadita de aceite fue todo lo que necesité para que la milanesa quedara dorada y atractiva. Milanesa chorreando grasa hecha con pan blanco rallado, no. Milanesa como ésta, dele con confianza. El camote de compañía sigue siendo inocente, y preparado con aceite de oliva es realmente bueno, salvo que esté controlando su peso con rigor de asceta. Una ración de tomate cocido, además de las las vitaminas, tiene más del antioxidante lycopene que el tomate crudo.




















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