Sardinas con ensalada de garbanzos, palta y pimiento piquillo.
¿Qué hace una respetable página de recetas hablando de comida en lata? ¿Don Lucho, se ha vuelto loco como todos temíamos? Uajj, puajj, puff, comida de lata, qué porquería.
No tema, mi cordura sigue en pie, y trate por favor a las latas con más cariño. A mi me han salvado la vida muchas veces y a usted también. No mienta, no se ponga purista. Además las latas tienen su historia.
Déjeme que le cuente: Cuando Napoleón desplazaba sus ejércitos por Europa, los soldados tenían que comer lo que buenamente hubiera. Vaya usted a invadir una llanura en pleno invierno y se quedará con un ejército muerto de hambre. A través del diario Le Monde (no el mismo de hoy), se hizo un concurso ofreciendo 12,000 francos a quien descubriera la forma de transportar grandes cantidades de comida perecible sin que pereciera.
El ganador fue Nicolas François Appert, quien propuso envasar los alimentos al vacío en jarros de vidrio. Funcionaba y se llevó el premio en 1810. Suyo fue el primer libro de recetas de conservas: L’Art de conserver les substances animales et végétales.
Poco después, inspirado en los trabajos de Appert, el anglo francés Peter o Pierre Durand patentó un método para hacer lo mismo que Appert, pero en latas, cosa mucho más práctica, y los ejercitos de Napoleón pudieron emprender sus guerras bien comidos.
Eso sí, nadie se acordó de inventar el abrelatas, y durante treinta años, las latas de comida, que eran un producto básicamente militar, se abrieron a bayonetazos.
Pero éste no es un tratado de historia, sino una apacible reflexión después de almuerzo.
Ocurre que hay productos que se llevan bien con la conserva. Las sardinas en lata funcionan magníficamente. Las anchovetas en lata son mucho más apetitosas que las anchovetas frescas, invariablemente sanguinolentas y maltratadas. Los duraznos en lata son más grandes, jugosos y apetitosos que los duraznos vivos.
Yo tengo una especial nostalgia por las ensaladas de fruta en lata, especialmente con la extraña textura de las uvas enlatadas, que no se parece en nada a las uvas naturales.
Y siempre tengo mis latitas en la despensa para salvarme de un día de total apremio.
Esta vez acudí a la despensa y encontré los garbanzos que compro por si me viene la tentación repentina de hacer un hummus y no quiero esperar a remojar y cocinar durante horas. Los garbanzos, por alguna razón, se prestan muy bien para el enlatado (lo que no pasa con otras cosas como los horrendos fideos Boyardee que se me aparecen cuando tengo pesadillas) y en este caso fueron, tiernos y suculentos, el centro mismo del plato.
También tengo siempre sardinas. Me ha costado mucha sacrificada experimentación dar con las mejores para mi gusto, y por suerte son buenísimas sardinas nacionales en aceite de oliva que vienen enteras y bien procesadas y no cuestan una fortuna. No hago publicidad en esta página, así que no mencionaré la marca, pero podría decirles que las latas vienen en cajita de cartón.
Y también tenía, aunque no en lata, sino en frasco, unos pimientos piquines escabechados que están buenísimos.
Así, toda mi preparación consistió en abrir las latas, mezclar los garbanzos con los piquines, añadir media palta cortada en cubitos y coronar con tres sardinas por plato. Podrían haber sido dos, pero la lata se dejó dividir de esta manera.
Un poquito de magia con la sal, un puntito de vinagre, y voila, un almuerzo enteramente respetable gracias a los lejanos esfuerzos de Monsieur Appert y los delirios castrenses de Napoleón.
El garbanzo es bueno. Carga glicémica razonable, la mitad que las mejores pastas. Extraordinaria calidad de proteínas, con un índice de aminoácidos de 106. La mitad de la fibra diaria en un solo plato. Las sardinas son altas en colesterol, así que cuidado si usted cojea de ese pie; pero paralelamente son ricas en las grasas buenas que se pelean con el colesterol. Vaya uno a saber.















Viendo tu receta se me ha abierto el apetito, la verdad es que las las latas están muy buenas, el contenido claro.
Saludos.
Don Lucho,nada mejor recién levantada que encontrar una grata sorpresa,esta vez no pude paarticipar en el HEMC ( sinceramente, no pude o no hice bien lo de mandar la receta ) así que me fuí en busca suya y encontre este blog al cual entro por primera vez y ya con el primer post me he quedado encantada,por lo que si usted me lo permite, me voy a dar unos buenos paseos por aquí…
Ha sido un placer encontrarle y saber que alguien mas que come divinamente , no va de estrecho y no le hace ascos a unas buenas conservas.
Y ya que no he podido dejar mi receta en mi blog le dejo una que seguro le va a gustar y ya me dirá usted si le da un avio tan bueno como a esas sardinillas.
un saludo.
Claro que todos hemos tenido que recurrir muchas veces a las latas… y en mi casa hay algunas que son imprescindibles, por ejemplo las de atún, bonito, espárragos, chaka y un largo etc.
Si además las combinas con otros ingredientes naturales, del tipo que has utilizado para esta receta, pues sale un plato de 10, como es el caso.
Saludos, Batxi
Qué suerte tengo. Temía las críticas de una andanada de puristas… ¿Qué me hago ahora con todos los argumentos que tenía guardados para combatirlos?
A Mai, es realmente una pena que no entrara en el HEMC. Tiene no una sino muchas recetas que me encargaré de preparar y tropicalizar puntualmente
querido don lucho…soy un devoto lector suyo de la epoca de su cibercebichería (y por supuesto del ceviche que aprendí a apreciar en una larga estancia en panamá, supongo que usted me dirá que el peruano es “el ceb/viche”) su cebiche posmoderno de salmón ahora forma parte habitual de mis aperitivos; confieso que le había perdido la pista hasta hace unos meses…y reencontrado pues paso por aquí a menudo…… me sorprenden los datos de fechas que da usted sobre la introducción de las conservas enlatadas porque hasta donde yo sé la pasteurización es un método más tardío y me gustaría saber cuáles han sido sus fuentes para dar esa información….es un asunto que me interesa y que me preocupa desde hace tiempo, aunque, como puede suponer, no gaste más de tres minutos al semestre en pensar en ello :) pero es que hace algunos años coincidiendo con el 200 aniversario de la revolución francesa tuve la ocasión de ver una muestra sobre la tecnología francesa en aquellos años (1789) y ya había botes de conserva (supuestamente los que allí se mostraban eran originales y no se habían abierto nunca), bien es verdad que de cristal, y los que yo recuerdo de conservas vegetales por lo que podían estar (o haber estado) conservados en vinagre o aceite……en aquel momento ya pensé en cómo aseguraban la conservación sin monsieur pasteur, porque lo que si tengo claro es que la espora del clostridium botulinum ya existía en época de robespierre y en la de napoleón ¿puede usted decirme algo al respecto o al menos sobre sus fuentes? muy agradecido
Viejo y querido lector: tiene toda la razón, la pasteurización es muy posterior al envasado al vacío y al enlatado, y sospecho que el botulismo fue sumamente frecuente hasta la difusión de los métodos de Pasteur.
Probablemente a eso se debaLa información la obtuve en wikipedia. Encontré el mejor artículo sobre el tema en francés, de donde pasé pasé al artículo sobre Nicholas Appert y verifiqué unos cuantos artículos más para confirmarlo. Los artículos mencionan la pasteurización, por cierto.
El descubrimiento de Appert fue la conservación al vacío que se llama en francés “appertisation”.. El la hacía en envases encorchados a presión, pero el principio es el mismo que se usa hoy para las mermeladas. No es ciertamente pasteurización. Probablemente lo que usted vió fueron conservas al aceite o vinagre (que en el fondo hacen lo mismo, poner a los alimentos fuera de contacto con el aire.
En cuanto al nombre del ceviche/cebiche tengo una posición que puede parecer esquizoide pero creo que es razonable. Fuera del Perú, ceviche; dentro del Perú, cebiche. Esas son las normas que prevalecen
Don Lucho, gracias por hacerme acordar que me encantan las sardinas. Aunque la verdad también es que las anchovetas en lata me encantan, las anchoas también. El atún por supuesto, delicioso en: ensalada, causa, con salsa blanca, con pan y mayonesa. Antes habían unas truchas rosadas en lata exquisitas, seguro las exportan todas pues desaparecieron de los supermercados.
En fin hay muchas cosas muy buenas en lata. El jugo de tomate maravilloso para los tragos con vodka.
Tengo unos pimientos piquillos en lata españoles rellenos con langostinos, otros con cangrejo, que están esperando, humm, vaya que provoca.!!
Interesante receta, la historia del abrelatas me ha llevado a buscar sobre su inventor (http://www.tinet.org/~vne/CC02.htm) y cumplida mi curiosidad ahi va mi pregunta para aprovechar de todo el comentario… estoy pensando en hacer una mermelada sin azúcar y dado que la conservación se acorta considerablemente me preguntaba el tiempo que duraría una vez pasteurizada, gracias de antemano por la respuesta :)
Doña Susana, no me tiente con su vodka! Doña Raquel, ¿será tan buena de avisarme cuando haga su mermelada sin azúcar? Sobre todo si consigue hacerla sin fructosa, que es la alternativa más común, pero no demasiado satisfactoria. Sobre la duración de la mermelada pasteurizada, le confieso que no tengo la menor idea. Cuando Alicia hace mermeladas no las pasteuriza, sino que usa básicamente el envasado al vacío. Le duran tranquilamente un año, pero son con azúcar. Hasta ahora las mermeladas sin azúcar nos eluden