
Los peruanos adoramos esa versión sintetizada de la comida cantonesa que llamamos Chifa. En el chifa aprendimos a comer saltados. E incluso nuestro propio lomo saltado es hijo del chifa. Pero por alguna razón inescrutable no es común que continuemos extendiendo la técnica china del saltado a otros ingredientes ajenos al chifa.
El plato del día no es otra cosa que un saltado con ingredientes poco usuales que se conversan muy bien. Son, además ingredientes que ya tenía en la refrigeradora, de modo que hoy salió esto, mañana podrá salir cualquier otra permutación. La receta va con los ingredientes en orden de aparición en el wok
- Pechuga de pavo. No sólo es para navidad. No sólo es para el horno. El salteado le gusta muchísimo. Salteé el pavo cortado en cubos hasta que doró bien y estuvo cocido, pero tierno en el interior. Eso es lo bueno de saltear: basta con un poquito de cuidado para no recocinar, cosa crítica con el pavo, que al primer descuido se convierte en estopa, lo que los peruano llamamos guaype. Sazoné con sal gruesa al limón mientras cocía. Una vez cocido, lo dejé reposando en un bol.
- Ají amarillo, limpio de venas y semillas, acompañó al pavo desde que empezó a dorarse. Tenía ají. Si hubiese tenido morrón, morrón era.
- Camote amarillo cortado en cubitos. Puede demorarse una eternidad si uno lo quiere saltear desde cero. Mientras salteaba mi pavo, el camote se fue cocinando unos cuatros minutos en el horno de microondas. Pavo fuera, camote dentro. Vuelta y vuelta de wok hasta llegar a un rico tostado.
- Piña. Previamente cortada en cubos, cayó al wok y no dejé de agitarla hasta que empezó a caramelizar.
- Castañas de Cajú (o cashú). Tenía algo de castañas y las invertí en este plato. Podrían ser almendras, pecanas, nueces o maní. Entraron al wok cuando la piña ya casi estaba
- Gran finale. Regresan a escenario el pavo, el camote y la piña. Unas buenas vueltas para que los sabores y los jugos de cada quien participen en una fiesta privada. Un rápido control de sazón, unas gotitas de aceite de ajonjolí, y listo el pavo.
- Aguaymanto (capulí, uchuva, physalis peruviana), una baya nativa de origen americano, ácida y perfumada, que puse sobre el plato después de servir. Quería el contraste de algo fresco y jugoso
Y así fue. Nada de ingredientes exóticos, nada de jengibre, cebolla, cebollino o ajo. Nada de salsa con maicena o chuño para ligar al final. Sabores simples, texturas simples, sazón limitada a la sal y el propio sabor de los ingredientes: el dulce de la piña y el picante moderado del ají, el tostado del pavo. Cada cosa con su sabor y todas alegres, conversando en perfecta armonía.
La pechuga de pavo tiene la justa fama de ser magra. Pocas proteínas animales vienen con menos grasa y colesterol. Punto a favor. Camote: uno de los más inofensivos carbohidratos para el diabético. Punto a favor. Piña: la dosis de fruta del almuerzo. Castañas: como todas las nueces, buena cosa. Aguaymanto: una de las frutas mejores para diabéticos.












Doña Katia, la cocina china es infinita gracias al wok y el saltado. Esa es una buena lección. Ooops, doña Susana, se me chispoteó, pero ya está corregido. Las bolitas amarillas son aguaymanto, mi snack favorito. Doña Batxi, el cashú es la nuez de los mil nombres: marañón, merey, alcayoiba, nuez de la India, nuez o castaña de cajú, caujil, o anacardo. Tal vez la conozca con uno de ellos. Si no lo conoce, corra a conseguirlo. Para mí es el rey de las nueces.
Excelente receta. La combinación de sabores tiene que ser maravillosa. Lo que no he probado nunca son las castañas de cashú.
Saludos, Batxi
Que buenotas con las castañas de cashú :D
Una preguntita: que son la bolitas bonitas de color naranja que aparecen en el plato? ó es impresión mía.
Súper saludo y felicidades por el camino a los 100,000 visitantes.
el Confortblog oohhhh… :D
Su.
Fabuloso don Lucho!! Combinación de sabores que me encantan y las castañas de Cajú que son de mis favoritas le deben dar un toque muy interesante a este plato.
Saludos y buen fin de semana.
Katia