Receta para diabéticosUna de las cosas más interesantes de haber sido anfitrión del último HEMC (Hecho en mi cocina) es que entre las recetas que pusieron los participantes aparecieron muchas cosas que escapaban a mi imaginación y mi experiencia. Una de ellas fueron los pimientos a la piamontesa que aportó desde Guadalajara, España, doña Pepa, cocinera profesional que cocina con particular cariño. Cuando la leí, lo primero que me vino a la cabeza, es que esto era una pizza sin masa. Y eso es para mí lo que el Santo Grial era para los cruzados, de modo que me lancé a prepararla en cuanto tuve en mis manos un buen par de pimientos morrones gordos y maduros. Y lo hice así:

  • Lo primero fue trabajar los pimientos. Los abrí como un libro, les saqué muy bien sacadas todas las venas y las semillas. Me quedaron impecablemente rojos por dentro.
  • Lo segundo tal vez a usted no le interese hacerlo. Yo encuentro que la cáscara del pimiento es un poco indigesta, así que con cuidado y un cuchillo bien afilado, les saqué la cáscara. Para poder hacerlo bien, tuve que poner los pimientos bien pegados a la mesa, y para hacerlo les hice perder su forma y los dejé como dos rectángulos.
    [Nota para Nelson, preocupado por el pelado del pimiento: Dos cosas son fundamentales: a) que el pimiento quede completamente plano, con la carne hacia abajo. b) que el cuchillo sea muy afilado, delgado y más grande que el pimiento. Se pone el cuchillo horizontal y se va pelando. Hay que procurar verlo, debajo de la transparencia de la cáscara. Si el pimiento no es muy carnoso, al pelar se va a romper. Si es muy carnoso, aunque uno se lleve demasiada carne junto a la piel, no importa. Alternativa: pelar previamente el pimiento al fuego, directamente en la llama hasta que la cáscara se carbonice. Luego se saca con una servilleta de papel. Si usara este método, procuraría precocinar un poco los tomates para que los tiempos de cocción en el horno sigan siendo parejos. ]
  • Esta peladera de pimientos es lo que me hizo buscar pimientos muy carnosos. Normalmente los pelo al fuego, pero éstos iban a pasar un buen rato en el horno y no los quería precocinar.
  • Luego pelé mis dos tomates, rojísimos y maduros. No con cuchillo, que es un desastre, sino que les marqué una cruz en la punta y los puse unos segundos en agua hirviendo. Así la cáscara sale prácticamente sola.
  • Los corté en cuartos y les saqué todas las semillas
  • Ya preparado, tomé una fuente de pyrex, la pinté con aceite de oliva y deposite dos medios pimientos.
  • Los unté con pasta de anchoa. No mucha, porque es un sabor penetrante. No anchoas enteras porque las nacionales tienen un parecido demasiado cercano al corcho y después mi paladar se enoja. No quiero encolerizar a mi paladar. Lamenté haberme devorado una lata de anchoas que una mano amiga me trajo hace unas semanas.
  • Cubrí con las otras láminas de pimiento. 
  • Esparcí ajo picado muy finito y abundante albahaca recién picada. Salé con cuidado.
  • Encima puse mis tomates, salé, esparcí orégano y vertí un chorrito de aceite de oliva extra virgen
  • Cubrí la fuente con papel aluminio y puse todo en el horno (180ºC | 350º F) durante poco más de una hora.
  • En ese momento ya estaba todo bien cocido y el pimiento y el tomate habían soltado sus jugos. Retiré los jugos, que eran una de las cosas más ricas que he probado, y los volví a meter al horno destapados para dejarlos secar unos diez minutos.
  • En ese momento puse unas cuantas aceitunas, para que tomaran temperatura.
  • Entre tanto, corté en láminas una bolita de mozarella.
  • Pasados los 10 minutos, volví a sacar la bandeja, puse encima de todo las láminas de mozarella, molí pimienta negra y devolví al horno apagado. Mi horno tiene fondo de piedras, de modo que conserva muy bien el calor. Si su horno se enfría rápido, mejor déjelo prendido y esté un poco más atento. No quiere que se le queme la mozzarella.
  • En lo que puse la mesa, la mozarella se había derretido dulcemente. Sólo me quedó servir. El jugo que había separado lo devolví a la bandeja para que recalentara y de allí, al plato.

Fue realmente una gloria. Fácil, apacible de hacer, y con todos los sabores concentrados y a la vez sutiles. Si va al mercado y ve unos pimientos gordos y colorados, corra y cómpreselos. 

Receta para diabéticosSalvo la mozarella, que es uno de los quesos menos engordantes porque tiene todavía mucha agua, el resto es comida purísima de dieta. Cualquier dieta que no se a de engorde. Los pimientos me dieron vitamina C para tres días y vitamina A para el día entero. El resto me lo dio el tomate.

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  5 Responses to “Pizza sin masa (alias Pimiento a la Piamontesa)”

  1. Ah, doña Cibercuoca, no puede con su genio de argentina carnívora!

  2. Quise decir , arriba de una carne asada al horno, esta pizza

  3. Nosotros en casa le ponemos debajo de esta pizza una carne asada al horno y queda muy rica.

  4. Es que no es una receta, sino un concepto que se puede extender al infinito

  5. Muy bien donlucho me ha gustado mucho que hayas hecho de mi receta tu versión y que te haya gustado, me alegra mucho, gracias por tu comentario, besos pepa.

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