
Esaú vendió a su hermano Jacob por un plato de lentejas. Yo también lo vendía por este plato salido de las manos de Alicia, cuyo aroma (el del plato) me arrancó de la computadora donde estaba pegado desde la madrugada. Un simple plato de lentejas, cebolla y pollo puede ser mágico. Se lo explico.La base son las lentejas de siempre, cocidas lentamente con hierbas aromáticas varias, en este caso romero, orégano y salvia y un palillo rallado (si no lo conoce, acá lo encuentra). Nada de sal, todavía.
Mientras las lentejas se cocinaban, Alicia picó tres buenas cebollas blancas, grandes y rotundas y las puso en el wok a fuego muy lento en un poquito de aceite de oliva. Estuvieron allí muy buen rato y solas, sin testigos, se fueron concentrando y ganando dulzura.
En un bol, dejó marinando una pechuga de pollo sin piel en una mezcla de mostaza de Dijon campesina, de la que tiene mucha textura, yoghurt descremado y sin azúcar, sal y pimienta.
[Digresión sobre la mostaza: éste es un ingrediente muy versátil y muy duradero. Yo trato de tener siempre cuatro tipos: la americana, amarilla (teñida con palillo por si no lo sabía), indispensable para, entre otras cosas la hamburguesa; la de Dijon, y trato de que sea la más picante que pueda; la campesina, cuya sola presencia en este plato la justifica ante el mundo; la dulce, que puede convertir el más aburrido pan con jamón en una obra de arte]
Cuando las lentejas ya estaban listas y las cebollas también, sazonó las lentejas, apagó el fuego y las dejó reposar; dejó las cebollas, que en fuego bajo no corren peligro y cocinó el pollo al sartén con todo su marinado. Lo cocinó con cuidado de que no se le secara. Como siempre, éste es el secreto del pollo: bien cocido hasta adentro, pero no seco y fibroso.
Al servir, hizo como en la foto, abajo las lentejas, encima las cebollas recién sazonadas con poquísima sal y, encima de todo, el pollo. Pero la foto miente. No se ve que las lentejas están dispuestas como un volcán relleno de cebolla. Y esta es la gracia mayor del plato: la cebolla no está, como siempre, esclava y escondida, sino que es tan protagonista como la lenteja, a partes iguales. Combinan la textura deslizante de la cebolla y el tacto granuloso de la lenteja. Combinan el sabor naturalmente dulce de la cebolla y el sabor a tierra y hierbas de la lenteja. Combinan sus aromas distintos, sutiles y a la vez poderosos. Y junto con ellos, o sobre ellos, en otro plano, como si conversara, ese pollo tiernísimo de sabor inusual y potente.
De sólo recordarlo me viene hambre de nuevo. Felizmente falta casi nada para el desayuno.
Hoy le quiero dar números sobre las lentejas. Mire el cuadro de abajo:
Dos puntos son importantes: el bajo contenido calórico, que hace de la lenteja un importante auxiliar en la dieta, porque llena mucho con pocas calorías, y la alta cantidad de fibra. La fibra es especialmente importante para la gente con diabetes y colesterol. A los primeros les retarda la conversión de carbohidratos en glucosa. A los segundos les ayuda a capturar colesterol en el intestino y a eliminarlo. La cebolla es otro de los fieles auxiliares del diabético. Y de cualquiera, en realidad. 














Mil gracias por el dato. Mi madre es diabética y a veces se me agotan las ideas. Seguro que ésto le encantará
Diabética o no, le encantará. Cocinar para diabéticos es como cocinar para gente normal que quiere comer sano. De veras, es exactamente lo mismo.
Es un gusto conocer el blog y por ende a Don Lucho…Le pedí a Inmaculada una dir sobre diabéticos y aquí estoy. Ya se lo pasé a mi hermana que es la que tiene que hacer régimen, y por supuesto copiaré varias porque son realmente apetitosas y bien equilibradas. Gracias y mucho gusto.
Estas lentejitas estoy preparando ahora mismo. tengo un filetillo de pescado y ahí esta marinandose.
Mientras haré mi juguito de carambola :)
Su.
Justo a eso de las tres terminaba de almorzar una versión nueva de esas mismas lentejas que te va a encantar. Paciencia. Tengo la foto, todavía hay que escribirla
Lo acabo de ver en la mañana y sali a comprar los ingredientes, gracias Don Lucho por estas recetas. Soy nueva en todo esto de glucosa, carbohidratos y me da esperanza. Todavia estoy pesimista, me acabo de dar cuenta.
Gracias.
No es tan difícil, doña Eva. Basta con abandonar algunos hábitos inveterados y adquirir otros, especialmente placenteros
Gracias Don Lucho.
Quiero que sepa que me quedo muy rico el pollo y las lentejas. Lo comi sin sufrir.