
Si usted no es peruano, déjeme contarle que nosotros cultivamos dos devociones culinarias. La primera es al Cebiche nuestro de cada día. La segunda es al lomo saltado. Ahora bien, cuando decimos lomo, no decimos lomo. Por lo general nos referimos a cualquier carne. Si le sobra el billete, el lomo puede ser lomo, pero francamente yo diría que es un desperdicio. En fin… El saltado es un plato de herencia china. Se hace en wok, con las piezas cortadas tamaño bocado. Hace poco lo describí con mucho detalle en otra receta, de modo que le voy a ahorrar la descripción. Pero si no la ha leído, y esto lo intriga, búsquela, y será recompensado con un gran plato.
Con el tiempo, el lomo ha cedido su lugar al pollo y al pescado. De hecho, el mejor saltado para mi gusto es el de atún. Pero por esas cosas de rutina que uno tiene en la cabeza, nunca se me había ocurrido hacerlo sin proteínas animales. Hoy me animé, y lo que hice fue así:
Seguí los pasos del saltado clásico, con dos diferencias. En lugar de poner grandes trozos de tomate, puse tomatitos cherry partidos por la mitad. Simplemente tuve cuidado de no recocinarlos y funcionaron divinamente. La segunda, como salta a la vista, es que en lugar de carne usé pallares.
Los pallares son una de las menestras más fascinantes. Gordos, carnosos, y con un sabor propio muy marcado que no conocen las lentejas ni los frejoles. Tienen la textura harinosa y cremosa de la mejor papa (de hecho con los que me sobraron haré una causa, pero eso es otra historia). Por algo es que en inglés se les conoce con frecuencia como butterbeans.
Los cociné como dios manda, en fuego bajito, después de remojarlos toda la noche. Me ayudó mucho que fueran pallares de la última cosecha, cultivados con un solo riego, entre el valle de Ica y el desierto, como los cultivaban los Nazcas y los Paracas.
Mientras terminaban de hacerse, piqué las cebollas gruesas y el ají amarillo.
Comencé a cocinar salteando el ají en el wok. El ají es el ingrediente más rebelde, y de cocción más lenta, así que le tocaba ser el primero de la fila. Con el ají cocido, introduje las cebollas, y cuando estaban casi a punto, apenas cocidas y todavía crocantes, incorporé los tomates cherry. Inmediatamente entraron los pallares y un chorrito de pisco. Fuego apagado, y sazón sencilla: sal, pimienta y un chorrito de vinagre. No usé salsa de soya, como es costumbre.
¿Es posible un saltado sin carne ni pescado? Definitivamente sí. Olía a saltado, se veía como saltado, sabía a saltado. Las cebollas estaban crocantes; el ají, tierno. Los tomates, chiquitos y todo, no se habían deshecho en la cocción. ¿Es bueno? Más que bueno. Puesto a escoger entre un saltado de carne y uno de pallares, me quedo con el de pallares. Claro, si usted es un verdadero carnívoro es posible que tenga otra opinión
Como otras legumbres, los pallares son sorprendentemente útiles en dietas de adelgazar: llenan mucho con pocas calorías. Para los diabéticos son especialmente recomendables por su baja carga glicémica. Vienen llenas de fibra, de modo que se digieren de a poquitos, con lo cual uno evita los picos de glucosa que desbaratan todo el equilibrio. Para hacerlo mejor, los pallares son abundantes en folato, y el folato ayuda a reducir la homocistina, un aminoácido que eleva el riesgo coronario. O sea, si entre lomo y pallares escoge lomo, su corazoncito también se lo va a agradecer.














Tu receta es casi un poema, por lo perfecta y armoniosa, transmites todo el cariño que tienes por los ingredientes cuando los describes. Me encantan los pallares. Muchas gracias!
Por: Viviana el 19/11/2008
a las 8:19 am
Don Lucho desconozco los pallares entre otras muchas cosas pero leerle a usted es tan bonito que me alimenta sino el cuerpo si el espiritu;-) por cierto que mis pruebas con las mermeladas han sido un desastre… asi que sigo en ello.
Por: Raquel el 20/11/2008
a las 4:00 am
Soy gallega, no conozco los pallares, pero me encanta la forma en que usted se expresa. Enhorabuena por su blog y gracias por la lectura de los textos. (Intentaré hacer las recetas de las que pueda conseguir los ingredientes)
Por: www.cocinaconcariño.com el 20/11/2008
a las 8:34 am
Gracias, a todas, por su entusiasmo. Viviana, peruanísima, sabe que no exagero. Raquel y Anónima Gallega, me dicen que en España a veces se encuentran los pallares con el extraño nombre de “Judión de la Granja” porque se cultivan en la Granja de San Ildefonso, en Segovia.
Por: Don Lucho el 20/11/2008
a las 9:22 am
Es la la tercera receta que leo despues de haber descubierto la pagina hace un rato, buscando como preparar un salmon al vapor y debo decir, que nunca lei una pagina de cocina tan amena, donde leer cada receta es simplemente un placer. Gracias por eso y desde ya es mi sitio favorito. Las fotos son peligrosas, ya comi pero se me vuelve a abrir el apetito.
Hmmmmmmmm !
Por: Susi el 27/11/2008
a las 4:41 pm
Gracias por la lectura. Buen provecho
Por: Don Lucho el 27/11/2008
a las 7:06 pm
Solamente un comentario para quien le pueda interesar: los pallares en España son bastante fáciles de encontar, sobre todo en el Levante, con el nombre de “garrofó” (en valenciano). De hecho, son casi imprescindibles en la paella.
Volviendo a los platos peruanos, me permito una sugerencia : pruébelo con el seco, sustituyendo el arroz y las papas.
Por: ANA el 23/02/2009
a las 1:21 pm
Gracias por el dato. Trataré de acordarme del garrofó. Mis secos no llevan jamás arroz ni papas. Justo estos días estoy por escribir uno que hice con chicha de jora y cantidades navegables de cilantro. Lo acompañé con frejoles, como el combinado, pero tiene razón: el pallar le irá definitivamente mejor
Por: Don Lucho el 23/02/2009
a las 1:54 pm