
Este plato pudo ser un pesto de sardina o de atún o de caballa. Fue de anchoveta por casualidad. Simplemente tenía en casa una lata de anchoveta en aceite de oliva, y eso decidió su destino. La idea no fue mía. Me la robé de Catita, una de las comadres de las Rainhas do Lar, que la publicó como pesto de atún. Y a las Rainhas do Lar (o sea en cristiano, las reinas del hogar) llegué por pura casualidad, saltando de link en link. Volveré sin duda a buscarlas, porque veo que tienen un montón de comida que no conozco y que me ha dado ganas de probar. Si lee portugués vaya a verlas. Si su portugués es flaco, léalas con cuidado porque lo malo de dos idiomas tan parecidos es que abundan peligrosísimas confusiones. La cosa es que tomé la receta de Catita, le di la vuelta y lo que me salió en cuestión de minutos fue un pesto memorable que realmente le recomiendo. Es así de fácil.
Puse en el procesador de alimentos un atado de albahaca. Sólo las hojas. Puse también las hojas de un atado de perejil que no estaba en la receta. Agregué una lata de anchovetas en aceite de oliva y puse la máquina a andar. Cuando sentí que le faltaba lubricante, le fui echando aceite de oliva puro hasta que me quedó una salsa espesa y con textura. Paré un momento, rallé algo de queso parmesano y vi que tenía un saldito de pecanas. Todo se fue al procesador. Listo, calisto.
Saqué la salsa y la sazoné con calma fuera del procesador, sólo con sal y pimienta recién molida. ¿Para qué más sabores con todos los que tenía? ¿Por qué con la salsa hecha? Para graduar con calma la intensidad de la sazón.
Dejé la salsa descansando toda la mañana. Veinte minutos antes de almorzar puse mis fideos a sancochar. Fueron fettucini integrales. Antes de servir la mezclé así, cruda y fresca, con la pasta muy caliente.
Mientras se hacían, preparé una ensalada muy fresca de tomatitos y lechuga, apenas sazonada con aceite, sal y buen vinagre. Y ya. Barriga llena, corazón contento. Paladar sorprendido. Sabor total. Buena, muy buena idea este pesto donde la intensidad del sabor no se debe al ajo sino al pescado, que también contribuye con la densidad de la textura. Muy buena idea, muito obrigado, rainhas.
Una sola nota técnica, si uno quiere. Se que esto se puede hacer también con licuadora. Pero con procesador queda mejor. La licuadora como su nombre lo indica, licúa, convierte todo en polvo. Sus cuchillas corren a alta velocidad y destrozan todo el material sólido. Eso tiene su mérito, pero cuando uno quiere sentir los ingredientes y tener una textura menos parecida a la pasta de dientes, el procesador es imbatible. Si no lo tiene y realmente le gusta comer rico, un consejo: empiece a llenar su alcancía. Está a tiempo de regalarse un procesador para navidad. En serio.
En términos dietéticos, este almuerzo es una verdadera fuente de alimentos de alta calidad. Una porción supera sus requerimientos diarios de vitaminas A y C, y tiene el alfabeto casi completo de vitaminas y aminoácidos. El perejil en particular es altamente antiinflamatorio. ¿Omega 3? Eso viene en pescados grasos como la anchoveta. ¿Grasas positivas? El aceite de oliva es su amigo. Lo único que escapa a los cánones más estrictos es el queso parmesano, Pero no es veneno, de ninguna manera. Si está en onda de bajar de peso, sírvase poco y se sentirá saciado: tal es la virtud de la albahaca. ¿Su peso está bajo control? Coma su pesto y sea feliz.












Con anchoveta entonces :D
Su.
Esta receta me ha gustado. A ver como me sale.
Si un día no tengo a la mano anchoveta una latita de filete de caballa me servirá? Filete de caballita nunca me falta :D que rico !
Su.
Mejor con sardina. Esta receta en realidad es hermana de la de pasta con sardina que hacen los sicilianos. Anchoveta y sardina comparten la condición de pescados grasos y componen buena pasta. La caballa es demasiado seca para esto, me parece.