
La ratatoulle es un plato tradicional del sur de Francia, que como todos los platos tradicionales, está sujeto a tantas variaciones como cocineros. Básicamente consiste en un acopio de distintos vegetales, generalmente cocidos con aceite de oliva por separado y finalmente ensamblados en una misma sartén para una segunda cocción. Normalmente tiene berenjena, cebolla, pimientos y tomate como ingredientes centrales, pero a partir de allí, todo queda a la imaginación de cada quien. O, mejor dicho, como ocurre con este tipo de plato a lo que la estación provea o a lo que uno buenamente tenga a mano. Hágalo como lo haga, suele ser un plato espectacular. ¿Dieta mediterránea? Yo misma soy, dirá la ratatouille.
La de hoy se inspiró en una ratatouille al horno con huevos y queso que encontrée en una de mis fuentes regulares de inspiración. Le paso el enlace al costo. Pero le aviso y comunico que la mía no es igual. A mí se me ocurrió darle un toque más tropical con la adición de dos elementos que no figuran en la receta inicial. Lo que hice fue exactamente así:
- Piqué en cubos pequeños dos berenjenas peladas de tamaño mediano, bien duritas, y de piel brillante.
- Piqué un calabacín grande (zucchini) en trozos del mismo tamaño.
- Piqué un buen membrillo más bien grandecito. No se asuste. Se perfectamente que el ratatouille clásico no tiene membrillo, pero no soy un cocinero clásico.
- Corté en rebanadas dos plátanos maduros, ma non troppo. Ojo, digo plátanos, no bananas. De los de cocinar. Son todavía más heterodoxos que el membrillo
- Piqué dos cebollas medianas
- Por último piqué un hermoso ajo macho que tenía guardado por allí. Si no lo hubiese tenido a mano, hubiera usado muchos dientes de ajo sin picar.
Con todos mis ingredientes a mano, me dediqué a cocinarlos de la siguiente manera. En todos los procesos de cocción usé aceite de oliva.
- En una sartén puse a saltear el membrillo: sería lo más duro de hacer, y nadie quiere comer membrillo crudo; ergo, darle más tiempo.
- En un wok empecé a saltear las berenjenas. Cuando estuvieron empezando a hacerse, les incorporé los membrillos, puse un poquitín de agua y tapé para que se cocieran un poco al vapor.
- Mientras tanto, en la sartén liberada de los membrillos, puse a cocinar a fuego suave los ajos y las cebollas para que se caramelizaran un poco.
- Allí los dejé mientras me puese a atender el wok. Con los membrillos ya avanzada la cocción y las berenjenas también a medias, introduje mis trozos de calabación. Vuelta y vuelta y tapé.
- Agregué mis rebanadas de plátano.
- Al cabo de unos minutos, las cebollas y el ajo estaban empezando a caramelizarse y los otros ingredientes estaban casi listos.
- Vertí el contenido del wok y la sartén en una fuente y la puse en horno a 170ºC (350ºF) Allí dejé todo exactamente media hora.
- Pasada la media hora, saqué la fuente al aire, introduje a la mezcla una lata de tomates cortados en cuartos (en esta época del año, prefiero lata que natural, francamente).
- En este punto sazoné con sal y nada más. Usé sal gruesa, y fui probando, hasta sentir que me quedaba un poco bajo de sal. Con la sal gruesa, que es más sabrosa que la otra conviene hacerlo así porque se toma su tiempito en sacar todo el sabor.
- Hice unos hoyos en la mezcla y puse un huevo crudo en cada hoyo.
- Esparcí por encima un saldo de mozzarella que me había quedado del día que hice mis ñoquis, y volví a poner al horno.
- Allí lo dejé otra media hora.
- Saqué la fuente y me fui a bañar.
Oiga, don Lucho,¿ y a mí qué me importan sus hábitos higiénicos? dirá usted con toda razón. Es verdad, son totalmente irrelevantes. Podría decirle que me puse a leer el periódico, pero lo que quiero es que conste que me puse a hacer algo que me puso lejos de la ratatouille. No es que le hubiera pasado nada si me quedaba cerca, pero me pareció (y no me equivoqué) que era fundamental dejarla reposar otros quince minutos por lo menos, para que los sabores terminaran de casarse. Así que cuando usted la haga, le recomiendo que aproveche este tiempo para bañarse, salir a pasear al perro o cualquier otra cosa que impida caer en la inevitable tentación de meterle cuchara antes de tiempo a su plato.
Aproveché los rescoldos del horno para calentar un buen pan integral tipo suizo de los 7 enanos. (Mapa aquí) Creo que de toda su selección, éste es el que más me gusta. Un toque de horno y quedó con la cáscara crocante y la miga blandamente esponjosa, como debe ser. Gran pan. Casi lo último que me faltaba para completar mi paraíso gastronómico limeño. Ratatouille y pan. Eso fue todo el almuerzo. Para qué mas. Y me queda media fuente, je, je je.
Nota dietética. Este es un plato que puede comer sin miedo, no solo con total satisfacción de paladar, sino con la alegría del deber dietético cumplido. Si le aterran las grasas animales, cuide el queso y el huevo. Si lo aterran los azúcares, cuide el plátano. Pero si no lo aterra nada y simplemente quiere una dieta sana y responsable, esta ratatoulle está hecha para usted












Yo pense que iba hablar de la pelicula…
De casualidad encontré su página y me ha encantado. Todavía no intento hacer alguna de sus recetas, pero pronto me animo.
Algo me ha llamado la atención de esta receta… que hasta la he tenido que leer tres veces: qué hizo con los plátanos? en qué momento se colaron en el plato?
Saludos,
Tiene razón, se me había olvidado. Lo corregí. Están en su lugar/
La verdad es que tiene una pinta estupenda, Don Lucho, apetece sólo con verla.
Un abrazo.
Ayyyyyyyy que rico se vé!!!!!!! Y con un pedazo de pan romper la yema..que bueno!
LA hierbita es oregano fresco?
Saludos,
Su.
De todo lo que he cocinado últimamente, esta ratatouille es lo que más me ha gustado. La hierbita es mejorana fresca