Tres salsas de ají

hemc 37 - aperitivosHoy el plato principal del almuerzo será uno de los monumentos centrales al ají: mole poblano, del verdadero. Lo encontré para mi fortuna en Mistura, el festival de culinaria que iluminó Lima durante cuatro días y me traje medio kilo a casa.  Es un mole como dios manda, hecho por las meras manos de unas expertas señoras llegadas a Limaymanta directamente desde Tacubaya, en la Delegación Miguel Hidalgo donde vivimos varios años.  Dudo que sin los ingredientes precisos y una experiencia de años pueda reproducirlo en todo su esplendor. Pero no quería que el mole se sintiera solo, de modo que decidí precederlo  con unas yuquitas y choclos bañados con ají peruano. Para no quedar en desventaja con ese mole sinfónico, opté por hacer tres aperitivos al mismo tiempo. Y la cosa fue así.

La primera receta, fue ají molido simple y puro, de limpio color amarillo. También en Misturas me había encontrado con una versión magnífica hecha en el restaurant La Gloria. Puro sabor a ají, y nada o casi nada de picor. Esa era mi meta. En un momento le cuento cómo la alcancé.

La segunda fue el ají molido que estoy haciendo regularmente en casa, ligeramente emparentado con la ocopa, de textura espesa y áspera.

La tercera es la que hago cada vez que encuentro en el mercado los pimientos paprika que el Perú exporta con tanto entusiasmo, y que parecen haber abandonado nuestra tradición culinaria, aunque nacieron aquí, y de aquí emprendieron viaje a España y Hungría. Es la de ese deslumbrante color naranja salmón. Ya se la cuento.

RECETA UNO: SIMPLE Y SENCILLO AJI MOLIDO.

Uno de los prodigios del ají es que uno puede regular a voluntad el grado de picante. Es cuestión de cuidado con la preparación.  Si uno usa el ají entero con venas y semillas, el resultado será picantísimo. Si uno elimina cuidadosamente las semillas y las venas, obtendrá el sabor y el aroma del ají, y nada de su picor.  Esta vez quería lograr una salsa con sabor a ají, pero nada o casi nada picante, y lo hice de este modo:

aji

  • Comencé con ajíes espectacularmente buenos. Es decir, gordos, tersos, brillantes, muy carnosos.
  • Primero,  corté el ají como lo he visto hacer en manos de cocineras especialmente cuidadosas.
  • Comencé cortándo el cabo de cada ají para que pudieran pararse sobre la tabla de picar.
  • Luego, con un cuchillo muy filudo fui cortando rebanadas verticales.
  • Adentro quedó la estructura de venas y semillas intacta.
  • Donde se me escaparon venas, las extraje con cuidado, para que sólo quedaran la carne y la piel del ají.
  • Ese ají lo puse a hervir.
  • Apenas llegado el primer hervor, le saqué el agua, lo enfrié y le di un segundo hervor. Para entonces, el ají había abandonado su fuerte color naranja original y había tomado un color amarillo pálido.
  • No lo sobrecocí. Apenas llegado el segundo hervor, lo enfrié con hielo rápidamente
  • Lo puse a licuar con suficiente aceite de oliva puro, casi sin sabor y un puñadito de buena sal. Usé sal gruesa de Maras.
  • Cuando estuvo bien licuado, lo pasé por un colador chino (de esos metálicos en punta) para eliminar todo el bagazo.

El resultado fue una crema tersa como una mayonesa, de un hermoso color amarillo, profundamente aromática y con un clarísimo sabor a ají, casi concentrado, pero inocente de todo picor. Tarea cumplica.

RECETA DOS: AJI TOSTADO CON AJOS

Hace un par de meses vi a una señora en la tele que preparaba un ají molido como nunca lo había visto. Antes de molerlo, lo cocía con ajo y cebolla. Inspirado en ese modelo, fui haciendo mi propia receta, que se ha convertido en el ají estándar de la casa.

El proceso comienza caramelizando ajos. La proporción son dos dientes grandes de ajo por ají. Es muy sencillo: los pongo en la sartén en baja temperatura con aceite de oliva y los tengo allí hasta que ganan un saludable color dorado.

ajos

Ese color dorado es síntoma de que por dentro son una pasta tierna. Note que no los he picado ni cortado. Gracias a eso, su sabor no se convierte en invasivo y el ajo no interfiere, sino que acompaña el sabor del ají.

Una vez listo el ajo, uso el mismo aceite para tostar el ají, y al final vuelvo a incorporar el ajo. En este paso, el ají también se tuesta y se requema un poco.

aji-ajoEl resultado es que al moler el ají en la licuadora, con un poco de aceite para darle textura y naturalmente un puñadito de sal, el resultado tiene un color mucho más oscuro, que oscila entre el marrón claro y el marrón oscuro.

Esta preparación normalmente la paso por colador chino para obtener una crema tersa como la primera receta, pero esta vez acababa de comprar unas pecanas y no pude resistirme a la tentación de incorporarlas a la salsa. La probé, me enamoré de ella y me dije que no debía pasarla por el colador. Perdería la textura de esta salsa que es una prima hermana de la ocopa clásica.

RECETA TRES: PIMIENTO PAPRIKA Y AJI PANCA EN POLVO

Desde hace tiempo, cada vez que encuentro pimientos páprika gordos y suculentos, los compro para preparar un ají molido con ellos. Puede verlo aquí como aliño de ensalada. Los que venden en el Perú son de la variedad dulce, es decir no tienen nada de picante. Por eso, únicamente cuido de quitarles las semillas. Si la venas son demasiado notorias, que a veces pasa, también se las elimino, pero esta vez los ajíes estaban espectacularmente frescos y las venas ni se notaban.

Simplemente los corté, los piqué y los puse en la licuadora, con suficiente aceite para que se formara una crema.

Añadí la misma sal de maras, no me pregunte cuantas cucharaditas, porque no lo se. Trabajo a ojímetro.

La salsa que sale del pimiento paprika tiene un color hermosísimo. No conozco otro alimento que lo tenga igual, y si yo fuera chef de restaurante fino, la usaría muchísimo para mis decoraciones.

Pero no pica nada, y yo quería tres salsas picantes para contrapesar el magnífico mole que vendrá como segundo plato.  ¿El remedio? Siempre tengo en la despensa ají panca seco y molido extraordinariamente picante. Mientras licuaba fui añadiendo puntitas de cuchillo, poco a poco, hasta llegar a un punto perfecto, que conservaba el sabor particular del páprika, pero le confería un picor al borde mismo del picante fuerte. Ya están mis tres salsas reposando, a la espera del medio día.

YAPA: EL ARTE DE LA YUCA Y DEL CHOCLO

Escribo el final de esta nota después del almuerzo.

El mole poblano de Tacubaya estaba sobrenatural. Se que voy a fatigar recetarios y páginas web tratando de reproducirlo, pero temo que no conseguiré las variedades de chile que se necesita para llegar a él.  Pero los tres ajíes no se quedaron atrás. Serví las tres salsas con yuquitas hervidas y un hermoso choclo desgranado. Y quiero contarles cómo los hice, porque antes no me salían tan bien y ahora me salen perfectos a ciegas. De hecho, lo que mis comensales más me preguntaron no fue cómo hice las salsas, sino cómo hice las yucas y los choclos. Lo que he aprendido preguntando y experimentando es lo siguiente:

Yuca: comprar y comer, no guardar demasiado. Cuanto más fresca, mejor. Si viene protegida con cera, durará más, pero no se descuide. Las pelo, las corto en trozos como de diez centímetros y las pongo a hervir en agua fria. En cuanto toman hervor, bajo el fuego al mínimo mínimo. No quiero que el agua borbotee sino que apenas borborite, que es lo mismo, pero más despacito. Si el agua se pone muy violenta, la bautizo con agua fria. Cuando veo que las yucas se han partido solas, las saco rápidamente de la olla y dejo que se enfrien solas. En ese momento les saco la fibra que tienen en el corazón. Eso es todo.

Choclos: hace una semana fui a uno de los huariques más famosos de Lima y quedé profundamente indignado con unos choclos grandes, secos y pastosos. No hay derecho a tener ese descuido. El choclo debe ser tierno, debe sentirse tierno, blando, pero resistente, casi jugoso. Y hacerlo así es facilísimo. Sólo exige cariño y cuidado. Los pongo en agua fria con anís, los llevo al hervor a todo fuego, y en cuanto el agua está hirviendo con entusiasmo, los saco y los pongo en agua con hielo para que se interrumpa la cocción. No los dejo enfriar del todo. Basta con que se pongan tibios para que no sigan cociéndose. Listo. Choclos perfectos.

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  20 Responses to “Tres recetas de ají molido. En la variedad está el gusto.”

  1. Me podrían decir que cantidad de aceite se debe echar aprox. en la RECETA DOS: AJI TOSTADO CON AJOS. Gracias

  2. ola vivo en hungria y no se donde comprar el aji amarillo quiero preparar algunos potajes con ese aji y hasta ahora no hay nada que lo iguale , podria usted ayudarme a reemplazar el aji amarillo por otro ? …

    muy buena su webpage …felicidades
    gracias

  3. HOLA, SOY UNA CHICA QUE INICIA SE ESTA INICIANDO EN LA COCINA Y NECESITO QUE ME AYUDEN PORFAVOR, EN DECIRME COMO SE PREPARAN LAS CREMAS DE AJI,PARA AS COMIDAS,LES AGRADEZCO MUCCHISIMO POR SU AYUDA ANTICIPADAMENTE, GRACIAS Y ESPERO SU PRONTA RESPUESTA.

  4. Donde puedo comprar lo que necesito para hacer aji molido.

  5. El limon alivia un poco el ardor en las manos producto del picante. Yo no usé guantes y el ardor era insoportable …tiene razon Don Lucho…mejor es prevenir.

  6. como quitar el ardor de las manos por el aji, rapido que necesito urgente saberlo porque me duele???????

    • Mucha agua tibia, mucho jabón. Pero lo mejor es prevenir antes que lamentar.
      Pelar y cortar ají tiene su arte. ¿Por qué cree que puse la foto? Todo el picante de los ajíes está en las venas, y eso es lo que debe eludir. Yo no las toco nunca. Cuando por alguna razón tengo que manipular mucho ají, trato de ponerme guantes, como cirujano. Nota posterior: mi amiga, doña Susana, que sabe de estas cosas, me dice que si se lava con limón, se le va el picante de las manos. Yo mismo lo probaré.

  7. Hola recien visito esta pagina web..me gustaria saber como puedo tener un rocoto molido que me salga rojo y picante como para un cebiche quisiera saber esoo …yo licuo y rocoto le hecho aceita una pequeñita cebolla pero no me sale rojo a pesar que utilizo rocotos rojos …bueno le agradecia un momton ..muchas gracias…………

    • Picante, fácil. Déjele las venas y le saldrá fuego por la boca. ¿Rojo? El rocoto tiene la mala costumbre de ponerse rosado cuando se muele en licuadora. No así en batán. ¿Rocoto molido en el cebiche? Cada quien hace el cebiche a su gusto. Yo nunca lo he hecho así.

  8. Que grande don Lucho..
    Me encanto la receta del aji con ajo..
    Debe ser muy buena, lo realizare.

  9. don Lucho, que buenos datos para el aji… se imagina un chanchito al horno acompañado con ese pimiento paprika y aji panca, debe quedar de rechupete, este fin lo probare :)

    pd: mistura me parecio excelente pero si el evento estuviera por lo menos un par de dias mas, los organizadores se ahorrarian muchos dolores de cabeza…

    A-RRI-BA PE-RU!

  10. Se ven riquisimas nunca se me hubiera ocurrido con pecanas
    este fin de semana las preparare para acompañar el sancochado.
    muchas gracias , por compartir sus recetas.

  11. Amigos una consulta, Uds. cocinan frecuentemente comida Méxicana? mi esposa es de Guadalajara y es bien difícil conseguir la sazón Mexicana en Lima (ni COMO EN AGUA PARA CHOCOLATE, restaurant al que fuimos y no salimos a gusto), tenemos pocas amistades Mexicanas salvo unas hermanas de una congregación que nos han ayudado mucho con algunas recetas, si saben algún restaurant bueno favor pasarme la voz. Gracias. (pensé que pondrían la receta del mole en esta web).

    • Don Ricardo, yo sólo pongo recetas de platos que he hecho con mis manitas. Hace un tiempo me salió por por pura casualidad un plato de frejoles que me hizo recordar al mole y lo publiqué aquí con entusiasmo. Pero aunque me fascina la comida Mexicana y creo conocerla relativamente bien, no es mi especialidad. Ojalá encontrara un buen restaurante mexicano en Lima. Realmente hace falta. Hasta donde se, y usted me lo confirma, no existe o está escondido.

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