
Si no hubiera sido tan profundamente conmovedor, el instante habría sido surrealista. En el medio de la nada, donde sólo se encuentran el desierto y el mar, un círculo de gente con el corazón bien puesto observa cómo se abren lentamente las paredes de un enorme contenedor azul. Para nadie es una sorpresa: adentro hay una biblioteca gastronómica de primera magnitud y el contenedor es el edificio que la alberga. Uno puede sentir los nudos en la garganta de todos los presentes; los esfuerzos, no siempre exitosos, por contener el llanto. Lo que estamos viviendo no es un acto trivial o formal, sino la confirmación de que, a veces, ocurren cosas buenas en la tierra.
¿Pero quiénes están allí? ¿Qué está pasando?La mayor parte de concurrentes a la apertura de este contenedor, que parece tomar horas y dura menos de dos minutos, como puede verse en el video que hay al pie de esta página, son chicos y chicas muy jóvenes.
Aproximadamente la mitad de ellos viste los impecables sacos blancos de los chefs, porque lo son o están camino a serlo. Son alumnos y exalumnos de la Escuela de Cocina de la Universidad Católica del Callao.
Algunos se graduaron en junio; otros lo harán en diciembre. Otros en algún momento del año que viene. La otra mitad viste de civil. Son unos cincuenta muchachos y chicas que esperan vestir el uniforme de los chefs en unos cuantos meses. Sólo la mitad logrará hacerlo, y de esa mitad, la mitad quedará en el camino, porque la Escuela no regala los títulos (ni los vende, como es la práctica habitual) sino que exige mucho para darlos.
Todos tienen la misma mirada limpia, el mismo aire de creer en sí mismos, en lo que hacen y en lo que harán. Se parecen muchísimo a los hijos que todos quisiéramos tener (y que algunos por fortuna tenemos).
Mientras bajan las paredes del contenedor, los chicos no parpadean. Saben de sobra lo que hay allí, pero dudo que el momento se les pueda borrar jamás de la memoria.
Los demás concurrentes no son muchos, pero todos tienen sólidas razones para estar allí.
Está naturalmente Javier del Río, que consiguió mover a media humanidad para que esta universidad brotara del desierto desde cuando era cura en la diócesis del Callao. Javier es el padre; a su lado está el padrino: el chef Gastón Acurio, que dedica a Pachacútec una porción enorme de su tiempo y su capacidad de convocatoria.
Está Ignacio Medina, a quien tengo el orgullo de llamar mi amigo, que ha encontrado en Pachacútec una de las razones centrales de su vida, se le ocurrió la idea de la biblioteca y fue el motor incesante del proyecto. Hace un par de posts publiqué en sus propias palabras esta historia. Si no la ha leído, no se la pierda. vale la pena.

Están Carlos Rodríguez y Luis Cañizares, que diseñaron e hicieron en España el contenedor-biblioteca y vinieron a instalarlo y visten unos mandiles blancos con las firmas de todos los chicos de Pachacutec. Son dos héroes modestos, que restan importancia a esto que han hecho.
También hay algunos chefs estrellas como Astrid Gutsche y Christian Bravo, de los que suben con regularidad a Pachacútec para compartir sus conocimientos con los alumnos.
Hay gente que reción conozco, pero que se que colaboraron de muchas maneras a que la biblioteca finalmente llegara a su destino, y por último hay una cantidad de participantes extranjeros en Mistura, el gran evento gastronómico que se está haciendo estos días en Lima. Ellos, que no conocen la historia completa, tampoco pueden sustraerse a la emoción.
También estamos algunos que todavía no hemos hecho nada más que aplaudir y admirarnos.
Termina de abrirse la gran caja. Los libros están allí, la biblioteca existe.
Hablan pocos, hablan poco y hablan bien.
Javier, Gastón e Ignacio tienen tablas. Al final habla Georgina Pasco, en representación de los alumnos. Lleva un papel en la mano, y amenaza con leerlo pero se deja llevar por el ejemplo, improvisa y consigue volver a emocionarnos a todos con sus palabras llenas de corazón y de verdad.
Una sorpresa más, para los estudiantes. Uno por uno fueron desfilando los graduados, y todos recibieron un libro dedicado por Ferrán Adriá.
Es como si un grupo de jovenes graduados de literatura recibieran ejemplares del Quijote firmados por el mismísimo Cervantes.
Aleluya.








Súper!!! muchas gracias don Lucho!
Don Lucho, que alegría saber de tan buena nueva, y muchas gracias por compartirla, que genial idea! sabe que en nuestra comunidad en Ayas, estamos empezando a armar una biblioteca de información general, y sé que es una buena chambita, desde ubicar el lugar, los libros, organizarlos, etc; la nuestra aún no la inaguramos.
Y hablando de libros, hace un buen tiempo estoy buscando un libro, muy importante para mí, no es directamente gastronomía, pero todo esta relacionado, verdad? derepente alguien que lee el blog en otro país o usted que tiene muchos amigos me ayudan a traerlo, el libro es de Andre Voisin y se llama “La Productividad de la Hierba” en español, es una base muy importante para el pastoreo de ganado, disculpe por sacarlo de su tema.
Un abrazo
hasta pronto
Puede ser un poco frustrante, porque debe estar incompleto, pero en http://bit.ly/1JI2Fs está casi todo el libro de Voisin. Me pasé un buen rato hojeándolo. Es un clásico!
Qué lindo y qué emocionante. Te llena de optimismo y de orgullo por todas éstas personas tan maravillosas .
Mil gracias, Don Lucho, por compartir con todos nosotros tan lindas noticias, un gran detalle incluir los videos.
Esos chicos son una maravilla. Pocas veces me he entusiasmado así en los últimos tiempos
Hola
Tuve la suerte de estar presente el dia de la inauguracion. Fue espectacular.
Tuve la suerte de conocer algunos de los chicos. Que pilas me transmitieron.
Tuve la suerte de conocer al padre Javier. Que trabajador ese hombre.
Tuve la suerte de conocer a Carlos y a Luis. A quienes les agradezco de manera muy especial haber traído mas que una biblioteca un sueño.
A Ignacio, Gaston, Astrid, Beto y otros que participan de cerca en Pachacutec. Gracias y un abrazo
Juan Armando
Don Lucho un placer saludarlo, tambien se que usted puso su grano de arena para que esto fuera posible, GRACIAS.
Me alegra tanto que ya esta terminada la biblioteca.
GRACIAS A TODOS LOS QUE DE ALGUNA MANERA AYUDARON EN ESTE PROYECTO.
Me siento orgullosa de ser LATINA.
Un abrazo
nana
Gracias Don Lucho, de todas maneras es muy criterioso lo que pone. Saludos afectuosos.
Mi enhorabuena!!
Me parece una idea estupenda, aquí hay buenas bibliotecas en todas las localidades de mi alrededor, inclusive en las escuelas que están abiertas fuera del horario escolar para el que necesite.
Necesito un favor: indíquenme las recetas apropiadas para una diabética embarazada. Gracias
Abrazo cariñoso.
Rosa María, me parece que usted me escribe desde Argentina. Nosotros todavía estamos bastante más abajo en la escala de la pobreza. Aquí no sólo no hay buenas bibliotecas en ninguna localidad. Simplemente no hay bibliotecas públicas, con excepción de la Biblioteca Nacional y poquísimas bibliotecas municipales. Me sobran dedos para contarlas. En cuanto a su otra pregunta, por lo que se no hay diferencia entre la dieta normal del diabético y la dieta de la diabética embarazada. Quizá cabría recomendarle especial cuidado con la sal, para evitar las hinchazones, y un rígido control de porciones para no engordar demasiado. Ambos son los riesgos más frecuentes del embarazo. Pero estoy inventando. No soy dietista y nunca me he puesto a estudiar su tema, de modo que no podré darle un buen consejo.
…De la maravillosas cosas que pasan en el mundo también se habla!!
Felicidades a todos los que han hecho realidad este gran proyecto.
Felicidades, Luís, esto ha sido realmente mágico. Qué suerte haber podido estar embarcado en algo tan bonito y de ayuda para tantas personas con sueños por realizar. Enhorabuena a todos!!!
Creo que todos estamos un poquitín cansados de políticos sórdidos, policías corruptos, camioneros borrachos. Pero en este proyecto yo no paso todavía de ser un testigo entusiasta
Hola Don Lucho!
Tanto Carlos Rodríguez como yo, nos volvemos a emocionar al recordar el momento en qué conocimos a los chicos de Pachacútec.
Cuando estábamos en España construyendo y dando forma a la Biblioteca, nunca nos imaginamos que iba a tener tanta repercusión y que iba a mover tantas conciencias y unir tantos corazones.
Estamos seguros de que este es el proyecto más bonito en el que hemos participado en toda nuestra vida y seguro que marca un antes y un despúes en la vida de muchos de nosotros. Muchas gracias por el recibimiento y el amor que nos ha dado toda Perú. Un grandisimo abrazo!
Pero Don Luis, si somos nosotros los que tenemos que agradecer. Carlos y tú les han dado a los chicos una biblioteca; a nosotros, un ejemplo de generosidad. Mil veces gracias.
Hola
realmente muy emocionante!!!
Saludos isabel
Hoy estoy optimista, don Esteban. Hay más Pachacutecs de los qe uno se imagina. Son pocos, pero son, diría el poeta. Dentro del mismo Pachacutec hay otras escuelas igualmente ejemplares, con otros padrinos y otras especialidades. Y afuera hay iniciativas reales y concretas que generalmente tienen menos titulares que los parricidas, uxoricidas, parlamentarios y microbuseros que pueblan nuestra prensa.
Hola,
Está interesante todo esto. Espero que esta experiencia pueda replicarse también en otras regiones de nuestro país. Lo que quiero decir es que hayan más pachacutes y más bibliotecas gastronómicas que den una oportunidad a jóvenes de escasos recursos. Si toda esta experiencia se convirtiera en política de estado, tal vez se facilitaría más esta experiencia pero ya es pedir mucho por el momento. Me parece que solo estamos viendo la punta del iceberg y que los cocineros peruanos (los comprometidos con el proyecto) están cocinando algo más grande. Nunca hubiera pensado que los cocineros podían hacer “política” desde la cocina. Gracias por la información.