
Mil disculpas, queridos lectores, esta receta subió en automático y sin control alguno hace una semana. Recién hoy me doy cuenta, y veo con pena que había subido sin foto. Ocurre que pasé toda la semana fuera de la computadora, con excepción de las cosas de absoluta, ineludible, primera necesidad. Pero aquí estamos con foto y todo, y nuevas recetas. Don Lucho sigue cocinando y comiendo rico y bien.
Equilibrado, sencillo, llenador, sabroso. Eso es lo que uno le pide a su almuerzo de todos los días. Eso es lo que me dio este plato sin sorpresas en su elaboración, preparado con lo que buenamente había en la despensa.
¿Pollo? Qué aburrido. Esa es una frase que escucho con frecuencia. Mi amigo: el pollo hecho sin cariño es tan aburrido como el filet mignon hecho sin arte ni interés. El pollo de hoy no pudo ser más simple. Lo hice a la plancha, apenas sazonado con sal. Pero, ojo, cada día me convenzo más de que hay sales y sales y estoy experimentando con ellas. El sabor del de hoy se debe a una sal de limón que me trajo en su último viaje mi amigo don Ignacio.
Gracias a la crisis universal, se están quedando en el Perú muchos espárragos de exportación. Aleluya. Personalmente encuentro muy triste, si no estúpido que se exporten los mejores productos de la tierra, sin hacer el esfuerzo mínimo por ponerlos al alcance de los consumidores nacionales. Los espárragos que encontré esta vez, y que están inundando los mercados, son realmente extraodinarios. Frescos, tiernos. Esta vez los cociné al vapor, aprovechando el agua que habíamos usado para hacer un te de anís. Los puse de pie en la olla bien atados los cubrí con un cono de papel aluminio para que el vapor los cociera. En cinco minutos estuvieron perfectos. Bien cocidos, pero crocantes.
Palta (aguacate) es algo que nunca falta en esta casa. Nada más fácil que cortar unas rebanaditas y sazonarlas levemente con sal.
En Mistura conseguí unos pimientos amarillos de sueño. Grandes, gordos, frescos. Todavía estaban medio verdes y parecian la bandera de Brasil. Los dejamos madurar hasta que se pusieron de un color amarillo brillante. Como siempre, Alicia los puso al fuego hasta que se carbonizaran y los peló. Antes de servir, los unté con un poquitín de aceite de oliva y los puse a la plancha.
Por último, la salsa de pimentos páprika. La tenía preparada. Era el último saldo de la receta de la semana pasada. Seguía deliciosa. Tengo que preparar más. Ojalá haya paprikas en el mercado,aunque sospecho que si la hago con morrones no quedará nada mal.
Eso fue todo. Hacía falta algo de carbonidratos. Nunca faltan tampoco panes de harina integral, en este caso panes serranos que se conservan magníficamente en la refrigeradora y que caliento en dos etapas: un toque de microondas y una de esas viejas tostadoras de lata que se ponen sobre el fuego. El microondas solo los deja blandengues. La tostadora los reseca. La combinación de ambos es perfecta.




















k rico
Esta receta de pollo con esparragos es buenaza para los que necesitamos una dieta baja en calorias, gracias será uno de mis platos preferidos en adelante.