dic 282009
 

Hoy tengo un serio problema teológico. Dicen que la envidia es un feo pecado. ¿Generar envidia deliberadamente será un pecado mayor que la envidia misma? Si lo es, me confieso pecador, y como todos los buenos pecadores, me confieso feliz y  libre de todo arrepentimiento. Lo que ven en la foto es mi mejor regalo de navidad de este año. Me llegó de sopresa por correo. Eran tres chocolates de autor que me mandaron Emilio y Lauren desde Madison. Ellos, como todos en casa, saben que el chocolate es uno de mis vicios, quizás el más gozoso y persistente. Cada vez que vienen a casa, Leticia y Emilio alimentan esta insana pasión con maravillosos chocolates belgas, suizos y franceses. Pero los de esta foto están en otro lote.

Déjeme que le cuente. Los tres chocolates han salido de las manos de un chocolatier con manos de alquimista que se llama David Bacco.

El rojo a cuadraditos es chocolate de Madagascar, con te rojo, páprika española ahumada, chile chipotle y ácidos arándanos secos. Como todo gran chocolate, se disuelve lentamente al calor de la boca y comunica uno detrás de otro sus sabores. Con excepción de la ocasional y siempre sorprendente dulce acidez del arándano seco, no tiene otra textura que el chocolate mismo, que se desliza entre la lengua y el paladar y al final deja ecos de sabor que se prolongan un tiempo inusitadamente largo

El chocolate violeta debe su color al polvo del fruto del palmito amazónico, la lavanda francesa y las semillas azules de amapola holandesa, y está saborizado por vainilla de Madagascar diluída en bourbon, sobre una base de cacao amargo de Venezuela. Su sabor crece y se extiende desde el momento en que uno lo lleva a la boca y lo deja estar para que se disuelva e inunde los sentidos. Este es un chocolate que crece lentamente, envuelve todas las papilas y se marcha paso a paso como una larga disolvencia al final de una película de final feliz.

Distinta es la experiencia del tercero, ese chocolate entre naranja y bronce de hondas hendiduras, que al primer contacto con la lengua deja salir una multitud de sabores que se agolpan, se golpean, pugnan por predominar y terminan resolviéndose en maravillosa armonía, llena de texturas ásperas y tiernas. Es un chocolate que nace de la mezcla de tres cacaos distintos: Madagascar, Venezuela y Ecuador, mezclado con curry de Madrás, canela vietnamita, polvo de miel de naranha y pequeños pedazos de mango seco, que cuando terminan de mostrarse y ofrecerse, dejan en la boca el sabor final del chocolate puro.

Ese fue mi regalo. A un pedacito por día, seguiremos disfrutándolo tal vez hasta el seis de enero, según mis mejores cálculos. Miro el futuro como quien ve a lo lejos el desierto bajo la niebla. No porque Lima sea un desierto total en materia de chocolate. A veces se encuentra chocolates Cote D’Or. Generalmente hay dos o tres variedades de Lindt. Pero a mi paladar la gusta el chocolate amargo y el mundo aquí puede ser muy aburrido. He leído que han surgido chocolatiers locales de buen paladar: se que me embarcaré en una búsqueda del santo Grial  del gran chocolate peruano. Deséenme suerte, yo los compensaré con la indicación entusiasta de dónde encontrarlos.

NOTA DE LA PRIMERA SEMANA DE ENERO

Todavía me duran los chocolates. Hay dos razones: la primera es que en el camino compré dos chocolates nacionales. Uno venía precedido de presencia en televisión y todo. No pasé de un trocito, tal fue mi decepción. El otro lo encontré en el super, con muy bonito envase y bastante caro, hasta con folleto. No pasó la prueba. Para mi fortuna, mis amigos Leyla y Carlos vinieron a cenar y me trajeron unos chocolates franceses con cáscara de naranja que estoy alternando con los chocolates de Emilio. Y si los dioses me acompañan, mis amigos Attilia y Carlos me estarán trayendo de Italia los chocolates que según los críticos son lo mejor de lo mejor. Prometo noticias.

Nota dietética. Como tantas otras cosas, para el diabético el chocolate es cuestión de medida. Si uno se baja una tableta entera de chocolate, se está metiendo entre pecho y espalda unas 800 calorías y una cantidad de azúcar como para que se enciendan todas las luces de alarma del cuerpo.  Pero si un disfruta un bocadito al día, el riesgo queda virtualmente en cero y la carga calórica es enteramente razonable.

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  13 Responses to “Chocolate. Mi regalo de navidad.”

  1. Venezuela ya tiene fama en el chocolate, de seguro Perú adquirirá pronto esa merecida fama tambien

    Feliz 2012

  2. Pero donde se compran? Se ven absolutamente buenos!!!! Marita

  3. quiero chocolate, quiero chocolate, quiero chocolate.

  4. pero que rico que está el chocolate, felicidades por su articulo, espero que hable más de este manjar de los Dioses.

  5. Don Lucho, me ha dejado como se dice en mi tierra : con la baba de fuera, jejeje…..
    Me encanto su articulo.
    saludos

  6. Don Lucho,QUE DELICIA DE REGALO NAVIDEÑO… pues pecador si que lo es..por despertarme tanta “envidia” leyendo la excelente descripción que hace de cada uno de los chocolates que controladamente puede saborear, me da “envidia” aparte de la exquisitez que imagino de esos chocolates , envidio que pueda usted ir saboreándolos poco a poco tanto como para que duren hasta Reyes.. yo desafortunamente soy chocolateadicta y hasta que no veo el fin de la caja o de la bolsa no tengo paz, fuera de bromas Don Lucho, hasta en ese gusto suyo nos da una lección.

    Aprovecho este mensaje y la cercanía del fin de este año (en que descubrí su página web), para agradecerle por su esforzada labor en pro de la sana y deliciosa comida, sus acertados consejos, sus vivencias , sus experimentos que comparte tan generosamente, le confieso que gracias a las ideas tan creativas que leo aquí, como que se me “pega” ese estilo a la hora de decidir un menú con lo que tengo en casa y que sea sano y saludable además.

    ¡¡MUCHAS GRACIAS DON LUCHO Y MIS MEJORES AUGURIOS PARA UD Y SU QUERIDA FAMILIA EN ESTE NUEVO AÑO!!

    • Cuesta trabajo, no crea, pero las ganas con que espero mi regalo diario de estos chocolates maravillosos se compensan con la tabletita que me dejo derretir en la boca. Hoy comí del azul y el sabor me acompañó como media hora después de comerlo. Un consejo de chocolateadicto a chocolateadicto. Cómprese chocolates carísimos y extraordinarios durante un tiempo. Le dolerá tanto el bolsillo que hará maravillas para que le duren. Escóndalos, eso sí de sus hijos, si todavía son unos avorazados. Pero no se deje seducir por los chocolates rellenos y los bombones. La verdad de los chocolates, donde no hay lugar para el engaño son los chocolates negros como mi alma. El único problema es que luego, si es como yo, se volverá intolerante con los chocolates mediocres. Me dicen que lo mismo les pasa a los aficionados al buen vino, que tan poco patrióticamente prefieren un Burdeos a un vino de Ica. Más envidia le va a dar cuando reseñe los chocolates Amedei que un amigo mío me va a traer de Italia. El señor guíe sus pasos y lo colme de bendiciones. Dicen que son los mejores del mundo, y ya me estoy relamiendo

  7. Yo soy de Costa Rica, y aqui cosechamos cacao, no he probado de gran variedad, pero el que consumimos mas comunmente es de buena calidad. Aqui tenemos fabricas de chocolates, de muchos años y siempre mantienen su calidad. Pero es muy interesante ver otras variedades y sabores. Gracias por compartir este importante mensaje. Un abrazo

    Ivonne

    • Lo se, doña Ivonne. De hecho uno de los mejores chocolates que se venden en el Perú es de origen costarricense. En general el público piensa que es producto peruano, pero al César lo que es del César

  8. Que hermosa descripcion, aunque el chocolate me gusta mas en los moles, su relato me ha despertado las ganas de saborear tan exoticos sabores.
    El Peru tiene un gran potencial para producir chocolates de calidad, en vez de exportar solo cacao. Ayudaria mucho a los miles de productores que producen cacao en nuestras selvas.
    Muchos saludos y felicidades en estas fiestas!

    • Tiene razón, doña Amazilia. Ecuador, Venezuela y Colombia ya están con nombre propio entre los productores de chocolate de calidad, con distintos modelos. Ojalá el Perú pudiera hacerlo. El cacao es tal vez la materia prima en cuya producción se aplican los criterios colonialistas más retrógrados. Trabajo infantil, trabajo esclavo. Y también es el producto natural que llega más falsificado, depredado e insalubre al consumidor. La mayor parte del chocolate que se consume en el mundo es una mezcla ruin de manteca barata con azúcar y una parte minúscula de cacao.

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